Renacimientos

Hay momentos en la vida de una mujer en que se despiertan o redescubren nuevas facetas. Generalmente estos llegan tan llenos de ímpetu que nos golpean muy fuerte, pero es entonces en donde hay que renacer frescas y renovadas para ir por nuevas conquistas.

Las mujeres somos diferentes a los hombres, de eso no hay dudas. Analizamos más nuestros sentimientos y somos más expresivas, ellos pueden permanecer por horas frente a la TV mirando fútbol o jugando a la play station sin pronunciar palabra.

No sé si los hombres pasan por estos momentos cruciales en los que uno o varios acontecimientos nos hacen transitar otros caminos, pero si conozco mujeres a las que les ha pasado y principalmente sé que yo los he vivido.

Solo voy a decir dos títulos: “Comer, rezar, amar” y “Sex and the city”. Imposible no sentirme identificada, ambas protagonistas son escritoras y a ambas les pasan cosas muy similares a las que me pasan a mí y a muchas mujeres.

No sé si es necesario ir en busca del placer a Italia, de Dios a la India y del amor a Indonesia o si una debe lucir Chanel y doblarse con los tacos en New York, solo puedo saber que en diferentes lugares a las mujeres nos pasa lo mismo, o diferente, pero que al fin y al cabo las búsquedas son compartidas.

Me queda claro que la amistad entre mujeres es un vínculo maravilloso, ya que sentimos parecido y por eso nos comprendemos.

Una vez tuve un supervisor tan desagradable que dijo que iba a poner a más hombres en el equipo porque las mujeres lloraban y se enfermaban más, pero fundamentalmente porque podía hablar de fútbol. Ese mismo tipo le hizo perder a la compañía mucho y cuando digo mucho es mucho dinero; claro, porque hablaba de fútbol con los hombres del equipo en lugar de revisar las operaciones contables que le correspondían. El machismo es asqueroso y más cuando los jefes y compañeros de trabajo no miran a los ojos cuando una habla.

Es difícil ser mujer, pero más difícil era serlo algunas generaciones atrás. A pesar de que ciertas conductas y prejuicios perduran las mujeres hemos conquistado muchos espacios y también la necesidad de tener nuestra introspección, de preguntarnos qué queremos para nuestras vidas, si queremos o no tener hijos, si queremos convivir y no casarnos o si queremos crecer en nuestras profesiones.

Creo que hay que transitar los momentos de crisis y preguntarnos durante todo el tiempo que duren y después qué es lo que aprendimos sobre nosotras. Nos toca vivir tiempos de mucho egoísmo y es importante mantenernos firmes en nuestras metas, tomar las experiencias que transitamos como una enseñanza, compartir más con los seres que amamos y fundamentalmente querernos más a nosotras mismas.

De cada momento de crisis que viví en mi vida terminé frente a una vidriera mirando algo que me gustaba y pensando “me lo merezco” y entré a comprármelo. Aprendamos, compartamos, amemos más y amémonos más, porque nos lo merecemos.

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