Adán Buenosayres

Cuando tenía quince años ya había leído bastante, tenía un gran recorrido por los clásicos, la literatura latinoamericana y la argentina. Aún no sabía cuál era mi libro favorito pero sabía que me veía reflejada en los relatos de nuestro continente, en las mujeres de esas historias, en el legado que nos dejó el imperialismo y en la resistencia, esa que también es literatura. Entre los argentinos favoritos se encontraba Julio Cortázar y Manuel Puig.

Un día, caminaba por los pasillos de la biblioteca y me topé con él: Leopoldo Marechal. Generalmente es bueno empezar por el principio y el título me atraía, “Adán Buenosayres”.

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Marechal quería ilustrar a un héroe porteño, una inspiración en el Ulises de Joyce. Decide hacerlo en la figura de un maestro de escuela, un poeta triste, no correspondido que vive en una pensión en Villa Crespo. El libro cuenta la última semana de la vida de Adán Buenosayres y algunas de las aventuras que vive junto a sus amigos. Los personajes secundarios, están inspirados en Borges, Xul Solar, Scalabrini Ortíz, entre otros amigos del autor.

La novela muestra el despertar metafísico de Adán Buenosayres en su última semana de vida, a modo de epílogos contiene dos capítulos: El cuaderno de tapas azules y Viaje a la oscura ciudad de Cacodelophia. El primero es el diario del protagonista en donde escribe sobre el amor que siente por Solveig Amudnsen, la joven de la clase alta de la que estaba enamorado y el segundo es una parodia de la Divina Comedia en donde narra su viaje post mortem por los círculos de los infiernos, purgatorio y cielo.

Adán Buenosayres es una novela compleja, llena de intertextualidad y alusiones a una época porteña muy particular: tango, malevos, vanguardias literarias, peronismo. No voy a mentir, es un libro denso y de difícil lectura pero no cuesta demasiado identificarse con nuestro Adán. La obra es increíble, poética, hermosa y sublime.

La escribió en 1948 y generó mucha controversia, Marechal experimentaba con la narrativa y no se paraba en un terreno ya aplanado por otros. Como los grandes genios, fue incomprendido al principio pero más tarde se convertiría en un referente de la literatura argentina.

“Adán Buenosayres despertó como si regresara: la canción de Irma, pescándolo en las honduras de su sueño, lo izó un instante a través de rotas escenas y fantasmas que se desvanecían; pero se cortó el hilo de música, y Adán bajó de nuevo a grandes profundidades, entregado a la disolución de tan sabrosa muerte… Adán Buenosayres abrió definitivamente los ojos, y al ver que los objetos le mostraban su cifra irrevocable, saludó al fin, descorazonado: «¡Buenos días, Tierra!» No deseaba romper aún la inmovilidad de su cuerpo yacente: hubiera sido una concesión al nuevo día que lo reclamaba y al que se resistía él con todo el peso de una voluntad muerta”.

Así encontré mi libro favorito y a mi autor favorito. Ya hablaré sobre “Megafón o la guerra” en otro post.

 

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