El hombre elefante-David Lynch,1980

Desde chica cuando descubro a un autor trato de seguir su obra. Así me pasó con Leopoldo Marechal, con Cortázar, con Manuel Puig y con varios más de los que leí casi todo lo que escribieron.

Como hacía con esos autores de mi adolescencia, me devoro a David Lynch, pero con cautela. Sus películas, ya lo dije, me interpelan muchísimo. Es un artista que me llega, que toca algo de mí, esa maravillosa contaminación onírica, tan surrealista y que siempre me perturbó maravillosamente, me seduce demasiado. Pido disculpas si estoy hablando mucho de él, es que de alguna forma siento la necesidad de escribir sobre Lynch.

Este fin de semana terminé de ver por segunda vez Twin Peaks y esta vez me quedé con menos sabor amargo que la primera. Traté de mirar más, encontré cosas que no había notado, recordé cosas que me habían fascinado la primera vez. Esta vez me amigué más con el final.

Hoy vi “El hombre elefante” que es una película de 1980 y que me pareció sumamente interesante. La verdad es que pensé que iba a encontrarme con otra cosa, pero la película, si bien tiene su impronta, dista de ser una película más allá del drama. Me refiero a que no está marcada fuertemente por el flashback, ni el flashfoward, ni una banda sonora sofocante y hay una sola y breve pesadilla. Pero sí hay deformidad, tal vez esto sea una constante en el cine de Lynch, la deformidad física, las aberraciones, los enanos, los estigmas sociales portados en el cuerpo.

31El hombre elefante es un fenómeno de feria, un hombre con una increíble discapacidad física y una enfermedad degenerativa en todo el cuerpo que vive encerrado en una jaula para ser mostrado al público a cambio de dinero. Es anunciado como el hombre que nació de una mujer que fue violada por un elefante. Este hombre vive con un borracho que lo tiene encerrado pero que además le pega.

Un médico, interpretado por un joven y apuesto Anthony Hopkins, descubre al hombre y se lo lleva al hospital (a cambio de dinero al que lo sometía) para hacerle unas pruebas y mostrarlo ante un comité médico. Cuando el hombre elefante vuelve al hogar del borracho, éste le da tal paliza que tiene que llamar al médico para que su fuente de dinero no muera. Este último se lo lleva a vivir al hospital. Entonces, luego de tratarlo de la bronquitis crónica que sufre, descubre, junto al director del hospital, que el hombre al que consideraban un enfermo mental, habla.

el_hombre_elefanteEn el transcurso de la película, su protagonista, llamado en realidad, John Merrick es un hombre creyente, que lee la Biblia y un alma sensible y humilde que se muestra sumamente agradecido por ser tratado como un ser humano, lo que conmueve el corazón de importantes personas de la élite londinense, quienes gozan de una amistad con él.

A mí me pareció una película muy triste, muy conmovedora, me hizo pensar en cómo las personas tratan a quienes son diferentes, no solo a otras personas, sino también a los animales. Pensé sobre el rol de la ciencia y la medicina, que a veces pueden también ser un poco, los exhibidores de “fenómenos” y también en la soledad de quienes sufren ser diferentes.

elefanteHoy en día, que no estamos en la época victoriana (cuando la película transcurre), seguimos mirando a los hombres elefantes (por poner un ejemplo) de la misma manera, si bien, no están exhibidos en una jaula, pasan documentales sobre su vida en los canales de cable, ¿acaso no es esa una nueva forma de mostrar la otredad?

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