El templo justicialista está recuperando su historia

Por: Lorena Santa Cruz

El Padre Domingo Bresci es el Sacerdote de la Iglesia “San Juan Bautista Precursor”. La parroquia también es conocida como el “Templo Justicialista” y se encuentra en el barrio de Parque Saavedra. Parido por el peronismo, ya no conserva sus rasgos originarios, actualmente se pueden ver casas estilo chalets, se fue convirtiendo también en un barrio de clase media y media alta.
Al termino del “Padrenuestro”, el Cura alienta a los pocos concurrentes de sábado a la noche, a saludarse mutuamente y desearse la paz. A diferencia de otras misas, en las que los Sacerdotes se quedan en el Altar en ese momento, él baja y saluda a la mayoría de los asistentes.
La parroquia es sencilla, su Altar es humilde, tiene unos vitraux con imágenes de San Juan Bautista y Jesús. En el frente, una iluminación bien colocada deja ver una placa de mármol que consagra la fundación del Templo a la obra social del peronismo. En el interior, otra placa de mármol recuerda la inauguración.
La misa termina con las palabras acostumbradas: “Pueden ir en paz”. El Padre Domingo sale y espera en la puerta a que los demás salgan para saludarlos con un beso. Sabe los nombres de la mayoría.
La entrevista se desarrolla en su oficina. Un escritorio sobrio, dos sillas negras y un antiguo sillón conviven con una foto enmarcada en donde están Eva y Juan Domingo Perón junto a un Sacerdote. El Padre se sienta en el sillón de dos cuerpos y responde con un léxico de intelectual pero con la humildad del que sabe dar.

¿Con qué finalidad cree Usted que Eva Perón fundó esta Iglesia?

Padre Domingo Bresci: – Como sede religiosa de la Fundación Eva Perón que estaba extendida en todo el país y en la cual se adherían, con la cual colaboraban más de sesenta sacerdotes, más de ciento veinte religiosas en sus propias Capillas o en oratorios que se hacían en las obras de la Fundación. Y aquí fundó parte de un barrio que tenía todo, centros comerciales, escuelas, correo, farmacias, garage, taller mecánico para el barrio. Pero que lo central era la vida de la comunidad, el autoabastecimiento porque estaba lejos de centros comerciales. Pero al enviarlo ella al Padre Benítez, eso es otra curiosidad, a los Sacerdotes en las Iglesias los nombra la Curia, pero acá lo nombró Eva Perón y después la Curia enojada tuvo que ratificarlo porque Evita no iba no iba a permitir que le pusiera a un cura, la Curia que no coincidiera con el proyecto de ella. Así que ya ahí eso mostraba el temperamento de ella como el de Benítez que estaba de acuerdo con eso. Pero esto es como si fuera la Catedral, la sede religiosa de la Fundación Eva Perón, el lugar central.

El hecho de que no perteneciera a la Curia, si no que perteneciera al Estado ¿fue la forma de Perón o de Eva Perón de darle un revés a la Iglesia?

DB: – No, no, no. Lo que pasa es que todo lo que hacía la Fundación era propiedad de la Fundación. Y todo el barrio y la Iglesia, la Curia no había puesto un peso para hacer esto. Si, a veces el Estado hace y le dona, pero en este caso se reservaba la propiedad. Hay muchas propiedades, no tantas ahora, pero propiedades de la Iglesia que son propiedad del Estado. En el ´59 cuando viene la Revolución Libertadora y lo echan al Padre Benítez empieza toda una puja para que la Curia se quedara con esto. La Revolución Libertadora quería hacerle todos los favores que la Iglesia le pedía, se expropia de todos los bienes de la Fundación y le cede en uso, no en propiedad, en uso. Porque para cederle la propiedad tenía que haber una disposición del Congreso y el Congreso estaba cerrado entonces hacen un decreto: “Disposición para uso religioso por cien años”. Pero queda esa disputa pendiente hasta hoy, en la que yo he hecho trámites porque el Estado ya no tiene interés de quedarse con esto y regularizar la situación edilicia. No le afecta a uno ni a otro, simplemente para regularizar los terrenos, un edificio, para que quede bien esto, redondo.

Es decir, que ¿lo que sería del Estado son los terreros?

DB: – No, el edificio, todo. La casa parroquial, el Templo, todo lo que hay adentro los bancos, los ornamentos. Todo.

¿Y ahora quien designa al Sacerdote, la Diócesis?

DB: – Ahora después, que lo echaron a Hernán Benítez siempre fue la Curia.

¿Y después del Padre Benítez que Sacerdote vino?

DB: – Vino un Padre que se llamaba Lombardero que estuvo durante cuarenta y dos años. Del ´57 hasta el ´99 y después cuando él falleció, yo. Es decir, desde el 2000 hasta ahora, yo soy el Párroco.

 ¿Cómo fue la gestión del Padre Lombardero, siendo que lo había designado la Curia y en ese momento estaba la Dictadura Militar?

DB:– Y él vino a contramano de la realidad del barrio. Por decir lo menos, él no era Peronista. Y durante muchos años no se llevó bien con la gente. Pero como era un tipo bastante abierto, bastante dado, se fue conquistando a la gente y después también la gente, con tantos años que no hubo gobiernos peronistas se fue diluyendo la cosa, se fue acostumbrando y ya después de tantos años la gente era distinta. De hecho hoy habrá menos del diez por ciento de los habitantes originarios del barrio. En el barrio hay dos mil doscientas personas, cuatrocientas veinte casa, es decir, cuatrocientas veinte familias. No sé si habrá veinte de aquella época. Hoy cambió la fisonomía social y política del barrio.

¿Cuándo vino la dictadura quiso sacar a la gente de sus casas?

DB: – Algunas en particular, porque eran dirigentes sindicales, porque no estaban al día con el pago de las cuotas. Este barrio aunque digan que era el barrio de los militares no era así, era un barrio al que podía acceder la gente trabajadora a través de los sindicatos. Después en lo que decidía Evita por la inmensa cantidad de cartas que le mandaban. Y siempre se privilegiaban madres con muchos hijos, madres solteras o familias que trabajaban y podían reunir una cierta cantidad de dinero para pagar su cuota en el Banco Hipotecario. Había algunos que no pagaban, parece y otros que eran dirigentes entonces la Libertadora buscaba la excusa para echarlos. Hubo una represión muy fea para la gente de parte de los militares de aquella época.

Usted rescató documentación y placas que había ocultado el Padre Benítez de la Dictadura, ¿con qué se encontró?
DB: – Claro, si, si. A partir de que yo vine hace más de nueve años. A mi me gusta todo esto de la historia y como ves esto tiene mucha historia. Esto tiene que ver en particular con la historia del peronismo y con Evita. Fui averiguando con estas personas que todavía viven, después con gente que se acercó por su cuenta. Y bueno, una familia que fue la que cuidó al Padre Benítez los últimos años de su vida, tenía guardado en sus casas dos placas de mármol que estaban en el frente de la Iglesia donde está inscripta la fecha, la dedicatoria del Templo a la obra social de Perón, por ejemplo. Esas dos placas de mármol, el Padre Benítez las sacó para que nadie las robara ni las rompiera. Y después una placa de bronce que estaba debajo de un busto de Evita que había enfrente al Templo en la plaza. Eso como objetos. Y después papeles del Padre Hernán Benítez, relatos de sus cosas, de cómo había hecho el emprendimiento, las dificultades que tuvo. Estos papeles de intercambio cuando la Libertadora le quiso sacar todo, el Padre Hernán Benítez dice no, la casa es mía. La Curia ahí intermedia, la Curia lo quiere sacar para nombrar a otro Cura y el Padre se pelea. Todas esas cosas están en cartas que él escribió y que yo encontré en acá.

¿Había cartas de Evita también?

DB: – No, no, no. No las encontré. Seguramente habrá, pero no aquí. Porque él después de acá, en el ´57 hasta el ´96 que él murió, vivió en la Panamericana y Melo en un chalecito, y ahí tenía todos sus recuerdos. Pero eso es inviolable, nadie puede acceder a los papeles que él tenía muy ordenados. Si, sí, él era intimo amigo de Perón, de Evita mientras se construía el barrio y después que se construyó, Perón y Evita venían en moto. Desde Libertador y Agüero, o desde la calle Posadas en donde vivían venían al barrio a ver como estaba la construcción. Después cuando se construyó, saludaban a la gente y después tomaban un café con el Padre Benítez acá. Está esa foto – el Padre señala una foto enmarcada, blanco y negro, en donde se ve a Eva Perón y a Juan Domingo Perón saludando a un Sacerdote – la que otra gente me dio, ese es el día de la inauguración del Templo. Está Perón, está Evita con 30 años, el Padre de blanco es un Padre mercedario amigo de Perón, el Padre Gaynor y ahí escondidito detrás de Perón está el Padre Hernán Benítez. Bueno esa foto también, me la dieron hace unos meses. Pero de super casualidad, ni sabían si era de acá. Me la dieron para saber si sabía. Sí era, detrás decía la fecha y el candelabro que hay atrás, es exactamente el que hay acá. Y así van apareciendo cosas. Y después una puerta chiquita, del costado que da para el patio. Esa puerta es mitad puerta falsa y mitad se abre. Es una puerta doble con una arcada, una puerta se abre y se cierra para pasar de la Iglesia al patio y la otra está fija, en la parte fija ésta familia que me dio las placas de mármol y la placa de bronce, me dijo que ahí había una inscripción del Padre Benítez. El gran descubrimiento es esto, esta señora casada, con hijos, vivía acá enfrente y sus padres limpiaban la parroquia, lo atendían al padre, le hacían la comida. El gran descubrimiento es que exista esta familia porque es un recuerdo vivo, más que los objetos. Y el otro día que hicimos la misa por Evita, el domingo pasado, ella me comentaba esto de la moto, que yo no sabía y me confirmó que Perón y Evita venían acá y paraban acá enfrente, de que este Padre era Gaynor, que venía seguido en un autito a charlar con el Padre Benítez. Entonces uno va reconstruyendo así como vienen las cosas. Bueno es una historia. Esta chica es una historia viviente. Ella me contó de la puerta y en definitiva, rompí el piso, abrí la puerta fija, y ahí escrito en latín y en castellano hay una inscripción hecha a mano por el Padre Benítez con tinta china que se conserva indeleble. En donde pone cuando vino a la Parroquia, cuando celebró la primera misa, por quien celebró la primera misa. Quienes eran sus ayudantes. Está todo escrito. Esta es la recuperación de una historia. Una historia particular por su relación con el peronismo, en particular con Evita.

¿Usted además fue compañero del Padre Mugica?

DB: – Si fui compañero de él en el Seminario y después compañero de actividades en el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo durante muchos años.

¿Qué actividades hacían en el Movimiento?

DB: – El Movimiento surgió en el ´67 adhiriendo a un documento que habían hecho dieciocho Obispos del Tercer Mundo, de Brasil, África, Asia y Oceanía, ninguno de Argentina. Donde, junto con la renovación de la Iglesia que se presentaba en ese momento, planteaban que la Iglesia tenía que apoyar los proyectos para una sociedad más justa, más equitativa, no capitalista. Ahí abría un espectro para qué tipo de sociedad se podría ir definiendo. Que ya estaba en sus comienzos a través de varias experiencias en muchos de estos continentes, los procesos de lucha contra el colonialismo sobre todo. El Movimiento Sacerdotes de Argentina se inspira en ese documento lo aprueba y forman un movimiento, no una organización ni un partido, que llevara a la práctica estos ideales, estos proyectos de este documento. Así a partir de eso el Movimiento se vincula con sectores universitarios, de trabajo, la villa, el interior y se pronuncia frente a la Dictadura, por el tema de los Derechos Humanos, los presos políticos. En esos años del ´69 hasta el ´75 cualquier acontecimiento, reclamo social, debate que había, ahí estaba este grupo de Sacerdotes que en todo el país llego a reunir cuatrocientos adherentes, pero yo diría que por lo menos doscientos cincuenta en todo el país y en todas las provincias eran activos. Esto de participar activamente frente a los hechos que pasaban. Un comedor universitario en Corrientes, la zafra en Tucumán, El Chocón, lo que venga. La actitud era estar junto a la gente que reclamaba o proponía cosas en esa línea, de una transformación social. Después ya en el `75, a Mugica lo matan en el `74, ya estaba actuando la Triple A junto con grupos militares, todavía no se manifestaban. Toda la dirigencia, toda la militancia se empieza a retraer, a cuidar, a proteger y el Movimiento también. Hay muchos curas que son asesinados, curas que se exilian, curas que van presos, que son torturados. Eso impacta sobre el Movimiento, ni siquiera nos podemos reunir. Cuando viene la Dictadura, ya en el `76 es imposible hacer nada con el Movimiento.

¿Y en su caso como lo trató la Dictadura?

DB: – Me trato…bueno, desde el momento que estoy vivo, digamos que me trató bien. Porque no se sabía, a cualquiera por cualquier cosa le podía pasar algo. Bueno, yo tuve amenazas concretas que como muchos otros que tratamos de manejar, no pasaron de amenazas. Pero estábamos impedidos de reunirnos, tener cierta precaución de adonde íbamos, con quien estábamos, se suspendieron todas las reuniones sociales y políticas en las que habitualmente participábamos. Así que me sentí totalmente coartado, pero como miles de dirigentes y sectores del país. Lo más que tuve fue una amenaza bastante pesada que no se concretó, y para que no me pasara nada me decían que me fuera del país, me proponían. Yo les dije que no, yo no me voy del país. Y acá estoy, podría no estar.

Teniendo en cuenta los principios sobre los que se basaba el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, ¿eso fue lo que los acercó al peronismo?

DB: – Bueno, claro, en la medida, como en otros países, otros grupos de sacerdotes, en la medida que nosotros… primero era una cosa, una visión que el sistema capitalista no daba más respuestas a las necesidades y a las aspiraciones de la gente, que cada vez había más injusticia, más explotación, ese era el diagnostico. Y acá, ¿quién se había resistido?, ¿quién había luchado contra eso? Mucha gente, pero mayoritariamente y por más años, de un modo más enérgico el peronismo en su conjunto, esto no quiere decir que aceptábamos todo lo que decía el peronismo, ni que estuviéramos de acuerdo con Perón en todo ni con todos los dirigentes, pero si el peronismo en cuanto representaba al pueblo, al pueblo trabajador, al pueblo pobre, que eran nuestros dos ejes. Acá en Argentina los trabajadores del pueblo se expresaban políticamente a través del peronismo. Entonces el Movimiento como quería estar junto al pueblo. Mugica había nacido en una casa antiperonista, se fue haciendo peronista al estar en la villa y ver esto. Donde encontraban un cause los pobres, donde encontraron alguna realización en la historia, en el peronismo. Donde podían resistir, en el peronismo. Quien les iba a dar algo más que otro, el peronismo. Entonces como movimiento el peronismo, como hecho histórico, cultural. Nosotros criticábamos más que otros la corrupción que había en algunos sectores del peronismo, las traiciones del peronismo, de peronistas. Pero eso no era excusa para no reconocer lo que había hecho el peronismo como tal en Argentina y lo que podía hacer. Por eso, Mugica con otros sacerdotes se acerca a Perón en Madrid, lo va a visitar en el `69 y después cuando Perón vuelve a la Argentina, él es invitado especial para acompañarlo en su regreso. Porque pensaba que Perón, por todo lo que él había visto y por todo lo que habíamos visto nosotros colmaba las expectativas de cambio de la gente. Ningún otro, todos los que habían venido después de Perón habían sido peores, habían puesto en peor situación a la gente, tanto gobiernos civiles como militares. Entonces la esperanza estaba en que volviera aquel peronismo que se había vivido. Esa fue nuestra adhesión al peronismo.

De la calle a la escuela

Por: Lorena Santa Cruz

El Centro Educativo Isauro Arancibia, funciona en el tercer piso del edificio de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA). Es la única escuela que brinda educación a niños, jóvenes y adultos en situación de calle. Sus docentes pueden enseñar allí gracias a la buena voluntad de la UOCRA, pero el período del préstamo se agota. A mediados de este año deben dejar el edificio. El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires les prometió una sede propia en Parque Patricios, pero la Directora Susana Reyes opina que por ahora sólo son palabras y promesas.

Desde 1998 que el colegio no cuenta con edificio propio. Funcionó en varios lugares, en Independencia y Piedras, luego en la calle 15 de Noviembre y Entre Ríos en un edificio del Movimiento de Ocupantes e Inquilinos (MOI) y desde el 2007  la UOCRA les presta el tercer piso de la sede de Humberto Primo 2260 de la Capital Federal en la que funciona actualmente.

En este momento el edificio de la UOCRA se encuentra en refacción Viendo sus paredes grises de cemento y el polvillo en el aire no se puede pensar en que allí haya una escuela. La entrada estaría desierta si no fuera por un par de albañiles escurridizos y los dos señores de la mesa de informes que intentan sintonizar un antiguo aparato de radio. A pesar de que por fuera, el edificio parece nuevo, por dentro tiene un aspecto de película de terror. Las paredes son grises, algunas viejas y manchadas, otras con revoque reciente. La oscuridad se cuela por cada hueco. Las escaleras no tienen iluminación, y el ascensor posee dos rejas corredizas que invitan a otro tiempo, quizás más combativo. En el tercer piso está el Isauro Arancibia, allí funcionan los talleres y las clases normales, junto con una maternidad. A diferencia de los pisos inferiores allí reina el bullicio y la música se cuela entre el gris. La Dirección se deja ver a través de sus paredes de vidrio. En ella, una junta de docentes que rodean la mesa se concentra en silencio para calificar a los alumnos. Una mujer de ojos claros llama la atención entre los demás profesores. Posee una sonrisa de madre comprensiva en un cuerpo de adolescente. Tiene el cabello enrulado y la voz melodiosa, es Susana Reyes, el alma de esta escuela.

La conversación con Susana se desarrolla en el cuarto piso, ya que los alumnos están en clase de música. Dos sillas enfrentadas invitan a la charla. Y es que Susana tiene mucha historia.  Fue militante en los años setenta, su tarea estaba abocada a la alfabetización en villas. La Dictadura la secuestró junto a su compañero, y él nunca más volvió.

En 1998 se formó el Centro Educativo Isauro Arancibia y en sus comienzos contaba con quince estudiantes. Pronto, comenzaron a llegar los alumnos con su “rancheada”, como dice Susana usando su misma jerga, y debieron sumar docentes. Todo se fue formando según las necesidades del momento. De una escuela de adultos debieron transformarse en una que también pudiera educar a niños. Y así adquirieron un programa de educación tradicional, con los niveles que conforman la misma.

La educación que se ofrece es formal, los alumnos egresan con título y diploma. Esta escuela no sólo les brinda la posibilidad de aprender a leer y a escribir, si no que como dice Susana “acá son mirados, queridos, aceptados, nombrados con su nombre, eso es lo que te hace ser persona”. En este espacio no se los denomina “chicos de la calle”, porque los docentes entienden que decir que son de la calle es negar la responsabilidad que tenemos como sociedad. “Son hijos de todos los que gozamos de una vida mínimamente digna, o los despedazamos como quieren hacer con la baja de imputabilidad, o los incorporamos, los educamos y los queremos como a nuestros niños”.

La escuela no sólo les brinda conocimiento si no que hace que esos chicos no estén en la calle de lunes a viernes de 9 a 16 si no que vayan a aprender. Actualmente cuenta con ciento veinte estudiantes, entre jóvenes, adultos y niños y con diecinueve bebés en la guardería. Los alumnos, en su gran mayoría, no tienen hogar. Su situación es tan precaria que duermen y viven en la calle, literalmente. Muchos de ellos provienen de las estaciones de Constitución, Once, Retiro, de Institutos de Menores, de hogares y de organizaciones sociales. En la escuela reciben tres comidas, el desayuno, el almuerzo y una vianda. También realizan varios talleres, entre ellos: panadería, radio y confección de ropa.

Susana hace hincapié en que la tarea del Isauro Arancibia es formar un nexo entre ellos y la sociedad. Contarles que un pedazo de este país les pertenece. Por tratarse de un grupo excluido no son representados en ningún lugar. Y a través de los talleres, la idea es que tengan su propia voz. El año pasado, filmaron varios cortos que ganaron premios, transmiten su propio programa de radio y editan su periódico. Desde la escuela quieren darles las herramientas para que comprendan que la realidad no es la que muestran los medios, que la realidad también es la suya y que ellos pueden y deben hacerla conocer a los demás.

Mayo 2009

Las costureritas que dieron aquel buen paso

A pesar de ser una fábrica recuperada y haberle dado un cachetazo al capitalismo hoy enfrentan la crisis internacional con graves problemas. Esto los llevó a pedirle a la Presidenta Cristina Fernández de Kichner que estatice la fábrica.

Por: Lorena Santa Cruz

“Se joden, se joden Brukman es de los trabajadores” era la consigna de aquella Semana Santa en la que la policía cargó contra las obreras de esta fábrica textil que solo querían trabajar. Todas tienen apariencia de madres, de señoras sencillas, comunes y sin embargo se convirtieron en el símbolo de la lucha obrera. Pasaron de ser empleadas a dueñas. No sin problemas, no sin lucha, no sin llanto. La historia de esos días ya está escrita, pero hoy la Cooperativa 18 de Diciembre enfrenta nuevos desafíos. En el contexto de esta última crisis del capitalismo las maneras de luchar de estas obreras cambió. El viernes doce de junio se reunieron con la Presidenta Cristina Fernández de Kichner para solicitarle la estatización de la fábrica.
Una señora morocha, detrás de una recepción recibe a los que llegan y a las que se van con una sonrisa. A las tres termina el horario de trabajo para quienes están en la fábrica. El arrebatador bullicio de las mujeres inunda el aire: chistes, recomendaciones de donde comprar barato, algunos chismes inocentes. Sale un solo hombre, un jovencito fumando un cigarrillo que saluda muy atento. Las mujeres tienen el aspecto de quienes están curtidas por el trabajo diario, con la coquetería a flor de piel pero con la mirada de la batalla que aún no se gana. Naomi Klein, la autora del famoso libro “No Logo” estuvo cubriendo la represión a las trabajadoras en el año 2003 y describía lo que es una postal actual: “ a primera vista, Brukman se parece a cualquier otra fábrica textil en el mundo. Como en México y Toronto, Brukman mostraba a mujeres con las cabezas gachas encima de sus máquinas de coser, sus ojos fatigados y sus manos volando encima del tejido y del hilado” (Fuente)

Matilde invitando a un cliente a probarse un saco

Matilde invitando a un cliente a probarse un saco

Lo que le llamó fuertemente la atención fue ese fenómeno de fábricas recuperadas que se dio en Argentina a partir del año mil novecientos noventa y ocho. Junto a Avi Lewis filmaron el documental “The Take” (La Toma) que se pudo ver en la puerta de Brukman cuando lo estrenaron. Allí muestran diferentes procesos que se llevaron a cabo en el país y finaliza con la aprobación de parte del Gobierno de que los trabajadores recuperen sus fábricas. Celia Martínez admite que además de Klein estuvieron otros periodistas canadienses y que una corresponsal llevó su ejemplo y logró que un grupo de obreros recupere una fábrica que estaba al borde de la quiebra.
Celia es una mujer redondita, de estatura pequeña, de cabello claro, generosa en apariencia, paciente, es difícil imaginarla derribando vayas y pegándole a policías o resistiendo más de ocho meses en una carpa. Parece preocupada, aclara que está en un día triste, quizás por eso habla en un tono cansino, casi de resignación mientras le corta los hilos a un saco azul a una velocidad sorprendente. Estos tiempos de poco crecimiento en la economía las golpean con fuerza. La industria textil es la más afectada cuando se produce un impasse. Y la Cooperativa 18 de diciembre no es la excepción. Se sincera, “funcionar, funciona. Nosotros trabajamos. Pero es mucho más que trabajar. Con la situación económica mundial es díficil.”
El abogado Luis Caro quien consiguió la expropiación de la fábrica no está de acuerdo con eso, desde el Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas por los Trabajadores (MNFRT) dice que a pesar de la crisis en Argentina se producen quinientos mil trajes por año y que de cambiar la forma de trabajo de la cooperativa podrían hacerse de una mercado de diez mil trajes, lo que les dejaría salarios mayores a cinco mil pesos mensuales.
Para muchos sectores sociales, Brukman representa un símbolo del movimiento obrero, un ejemplo de lucha, de resistencia, una pequeña batallita ganada al patrón explotador.
La decisión de reunirse con la Presidenta Cristina Fernández de Kichner fue votada en asamblea el miércoles diez de junio. Algunas trabajadoras proponían que les soliciten al Estado una ayuda para seguir subsistiendo. Pero Celia no considera que eso sea lo ideal. Desde el comienzo de la lucha exigían que la empresa fuera estatizada. Lo que genera oposición dentro del MNFRT debido a que ellos reclaman el control de las empresas por parte de los trabajadores no de dueños privados ni del Estado. Luis Caro afirma “yo no sé que podría hacer el Estado con las ganancias de Brukman, si es de ellas el trabajo, la fábrica también. No es por lo que luchamos nosotros, pero ellas opinan así y lo respetamos”. En principio, porque Brukman es un símbolo de lucha y porque tienen una posición de izquierda. Sin embargo la respuesta proviene de una realidad que sólo ellas conocen: en los mejores meses se llevan tan sólo mil pesos de sueldo. Y hay semanas de poca venta en las que se deben conformar con cincuenta. No pueden pagarse un monotributo tradicional y se conforman con un monotributo social para poder acceder a una precaria cobertura en salud. No pueden acceder a una jubilación el día que se retiren y hay muchos trabajadores en edad de jubilarse que necesiten seguir teniendo un ingreso. Las madres no cobran el salario por hijos. Y cuando se enferman y no pueden ir a trabajar no se les pueden pagar esos días. “Nosotros estamos rasguñando la canasta familiar” dice Celia casi resignada. Tenían encargado mil ambos para una empresa, pero ahora les avisaron que van a ser menos de quinientos según confirma Matilde Adorno con frustración. Sin materiales no pueden comprometerse con las entregas, están vendiendo sacos más baratos por discontinuidad de talles. Es por eso que deben seguir con la venta a façon, es decir que el cliente que demanda los provea de las telas y luego les compre la producción. Entre los percheros se ven algunos sacos de mujer, Matilde confirma que habían comenzado a producirlos en el verano, pero debieron dejar de hacerlo por falta de insumos.
Las obreras que son madres solteras no pueden llevar adelante su familia con los salarios irrisorios que cobran. Y están, no solo sujetas al trabajo que tienen, si no que al ser pocos no pueden producir lo suficiente. Celia reclama “no hemos podido despertar a este elefante dormido, ya no vemos la salida” mientras que alega “para mí no es un subsidio hoy, otro mañana, siempre no nos van a dar”.
Por esta época invernal afrontan otro problema, hay muchos trabajadores ausentes por enfermedad y eso significa menos obreros produciendo.
Ante la estatización de Aerolíneas Argentinas ellas se ilusionan, porque es mucho más grande. Lo que desean es que el Estado ponga en marcha la fábrica en todo su potencial. Tienen seis pisos, de los cuales solo usan tres: el segundo, el tercero, el cuarto y la planta baja que es atención al público. Hasta hace poco las oficinas estaban cerradas, comenzaron a formar a compañeras y compañeros para que trabajen allí. Celia reclama, “a nosotros se nos fue el tiempo sin darnos cuenta. No pudimos hacer mucho. Nosotros queríamos una fábrica que funcione a gran escala. No podemos seguir ingresando compañeros a la cooperativa porque no les podemos pagar. Vienen de tener miseria, no le vamos a dar más”. Consideran que el Gobierno debería ver que hay muchas personas desocupadas a las que Brukman les podría dar trabajo si funcionara al ciento por ciento. Tienen planchas para planchar miles de prendas que no se usan, muchas máquinas están paradas porque están rotas.
Ona Saéz y Tiendas Belgrano son algunos de los principales clientes y cerraron recientemente un contrato con la marca Jack Nicholson para fabricarle los trajes, pero la entrega va a ser progresiva. Muchos clientes se mantienen desde la época de los hermanos Brukman, algunos ya no están y hay muchos nuevos. Pero la producción se complica cuando, como pasó recientemente, se rompe una máquina. Arreglar la bolsillera cuesta miles de dólares, que la cooperativa no tiene. Con el último subsidio del gobierno habían comprado una ojaladora que costó cientos de miles de dólares.
Los cacerolazos del 20 de diciembre sorprendieron a estas mujeres y a los pocos hombres de Brukman pasando la noche en la fábrica porque no tenían dinero para volverse a sus casas. Habían creído en la palabra de los dueños que prometieron regresar con el dinero que les debían. Lo que no sabían es que esperarían mucho tiempo y en medio de esa espera terminarían siendo ellas y ellos los dueños legítimos de la empresa. Se van a cumplir ocho años de aquel momento y Celia se entristece al decir que “no salió como esperaban.”
Muchos hombres no estaban de acuerdo con pedirle a la Presidenta la estatización de la fábrica. Celia plantea que ellas no son como los hombres, que además de ponerse la fábrica al hombro también lo hacen con la familia y el hogar.
La reunión con Cristina Fernández de Kichner fue en una visita que la Presidenta realizó a la fábrica recuperada “Los Constituyentes” ubicada en Vicente López, se llevó a cabo el viernes 12 de junio. Estuvo el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, el Secretario de Comercio, Guillermo Moreno y Enrique García, el Intendente de esta localidad. Para las trabajadoras la reunión fue positiva, ya que de las cien fábricas que querían hablar con la Presidenta, sólo siete pudieron acceder y allí estaba Celia en representación de su cooperativa. Por una cuestión de tiempo no pudieron realizarle el pedido de estatización, pero sí pudieron entregarle una nota. La humildad de esta obrera la lleva a confesar entre risas “yo no me atrevía a darle un beso, le estiré la mano, pero ella me besó; estaba muy nerviosa”. Cristina Fernández se comprometió a tomar el caso, analizarlo y en un futuro reunirse con los trabajadores. Según Celia es un momento difícil para solicitarle al Estado que se haga cargo de la fábrica dado que hay “otros compañeros en peor situación, nosotras ya estamos adentro, por eso es complicado que nos den prioridad”, se resigna. Pero a pesar de todo, estos trabajadores tienen fe. Y eso se nota en los rincones de la fábrica, abundan los pósters de Jesucristo con sus brazos abierto y las cruces que penden en la pared.
De los hermanos Brukman les llegan noticias. Lo paradójico es que parecen no haber aprendido la lección. Abrieron un taller para fabricar pantalones de vestir y progresivamente dejaron de pagarle a los trabajadores hasta que otro día, repitiendo la historia, desaparecieron. Un obrero desocupado llegó desesperado a Jujuy 554 a pedirles que le pasen el contacto de su abogado para iniciarles juicio. Celia se ríe con una mueca de desolación pero no de acostumbramiento. A pesar de la crisis ahora pueden estar tranquilas de que ningún dueño rico va a desaparecer con su dinero. Se tienen la una a la otra. Y finalmente parece que las obreras tenían razón: “estamos demostrando que los patrones no son necesarios”, dice Celia con firmeza.

La pequeña mujer que enfrentó a los policías

Corre de un lado a otro, atiende el teléfono, le hace chistes a los clientes y tiene tiempo para revisar los sacos que saldrán a la venta. Matilde Adorno, con su guardapolvo celeste, su nombre bordado en letras cursivas azules es una señora común a simple vista. Tiene el cabello corto, unos reflejos dorados a la moda. Esta señora que podría ser la madre o la tía de cualquier argentino es un símbolo del movimiento obrero a nivel mundial.
Los que tienen memoria deben recordar como ante las cámaras nacionales e internacionales esta mujer de corta estatura y de cuerpo menudo tomada del brazo de tres compañeras empujaron las vayas que no las dejaban entrar a su fábrica y corrieron frente a una multitud de policías armados. “Yo soy consciente de lo que es Brukman, porque yo fui la que me comí las balas de goma y la que se murió de frío ocho meses en una carpa”.
La valentía de Matilde se nota en su paso firme, en sus palabras justas. Cuando hace remitos, atiende el teléfono es una mujer seria. Pero se da el tiempo para la risa, como cuando le dice a un cliente: “en el remito pongo actor churro, porque no me acuerdo tu nombre”.
A pesar de no tener patrones en la fábrica, Matilde parece marcar el paso, su rapidez para todo y ese don que tienen las mujeres de hacer varias cosas al mismo tiempo le permite sostener el teléfono en un hombro mientras deshilacha un saco. Corta y corre hasta la tienda, vuelve y le da instrucciones a Celia: “hace matecito de leche.”
Intrépida, luchadora, de carácter notoriamente fuerte. No parece desalentarla absolutamente nada, ni la crisis, ni el bajo salario que recibe por tanto trabajo. Es que esa lucha que le costó tanto a ella y a sus compañeros dio sus frutos, hoy Brukman les pertenece.

El defensor de pobres e inocentes

El abogado Luis Caro es el Presidente del Movimiento Nacional de Fábricas Recuperadas por los Trabajadores (MNFRT). Comenzó en el año 2000 cuando todavía cursaba el último año de su carrera. Vive en Avellaneda y su esposa lo acompaña a todos lados, además de manejar su agenda. La primer empresa en la que intervino fue Unión y Fuerza porque era delegado de la Pastoral Social de la Iglesia Católica. Por ese entonces su esposa estaba como Concejal en la Municipalidad de Avellaneda.
Es el abogado de las obreras de Brukman. Nos recibe en la Cooperativa Vieytes (ex Ghelco) en Barracas. De traje azul y camisa blanca este hombre de alta estatura y tez morena habla con una simpatía que no suele caracterizar a los abogados.
Periodista:- En el caso de Brukman, las obreras manifestaron que en los mejores meses están llegando a $1000. Celia Martínez dijo que están rasguñando la canasta familiar. ¿Por qué algunas empresas recuperadas son fuertemente golpeadas por la crisis económica actual y otras no?
Luis Caro: – Hay que ver dos o tres elementos con Brukman. Ellas tuvieron, lamentablemente, en su momento mucha inserción de los sectores de izquierda y de ultraizquierda. Me convocaron después de que las habían desalojado, yo hice todo el trámite para que ingresen nuevamente. Y ellas quedaron con la impronta de producir cuando les traían el trabajo, no salen a vender. Vos entrás y no se sabe si ahí se venden trajes. Trabajan a façon, eso se puede hacer en la etapa inicial nada más. Después tenés que salir a vender tus propios productos. Van a trabajar dos o tres veces menos, pero van a cobrar mucho más, porque venderían sus productos terminados. A ellas les pagan más o menos cincuenta pesos por cada ambo que hacen, y en el mercado se vende a seiscientos o setecientos pesos. Ellas tienen que apuntar a eso, todavía no lo hicieron. Todavía no pueden llegar a levantar el nivel de subsistencia. Creo que eso es el cambio de conciencia que debe darse. Ellas siempre trataron de conseguir subsidios, créditos, clientes que lleven trabajo en lugar de conseguir clientes que les compren el producto. Cada vez que voy se los digo. Tienen que tener un sistema de ventas, corredores y salir a vender.
P:– Ellas manifiestan que al no estar trabajando al ciento por ciento, no pueden producir a gran escala…
LC: – ¡Pero si pueden producir a gran escala para el façonero! Como trabajan a façon y la diferencia es poca tienen que producir mucho, así incorporaron el doble de personal. Pero va todo a sueldos y como son el doble tienen que repartirse más. Trabajar para otros es ser empleados gratis.
P:– ¿Cómo los va a beneficiar la reforma de la Ley de Quiebras que ustedes, desde el Movimiento de Fábricas Recuperadas le propusieron a la Presidenta?
LC:– Con la ley actual, el Juez de la quiebra debe ordenar el inventario de los bienes, el desalojo del establecimiento y la clausura. Excepcionalmente el Juez puede ordenar que continúe la explotación, si dejamos que eso ocurra, los Jueces nunca la van a dar. Ahora con los trabajadores organizados en cooperativas, con las fábricas recuperadas, es normal que el Juez los deje. Ahora, la reforma se está haciendo en los hechos. Lo que nosotros proponemos es que sea un derecho de los obreros la posibilidad de quedarse en forma automática.

2009