[Series] The Killing

The Killing es una serie de cuatro temporadas del género policial que se estrenó en 2011. Está protagonizada por la detective Sarah Linden (Mireille Enos) y por el detective  Stephen Holder (Joel Kinnaman). En la primera y en la segunda temporada ambos detectives se ocupan de resolver un femicidio ocurrido en Seattle. La víctima es una adolescente llama Rosie Larsen (Katie Findlay) que aparece en el baúl de un auto en un lago. El auto pertenece a la campaña para alcalde de Darren Richmond (Billy Campbell), quien se encuentra disputando por primera vez el cargo con el actual alcalde. Envuelta en un halo de misterio, la muerte de esta joven, que además es buena hija, estudiante y modelo social, se verá invadida de política, opinión pública, religión, tribus, prostitución, etc. Por otro lado, la historia de los detectives que protagonizan la serie resulta toda una complejidad, Sarah Linden tiene un hijo preadolescente que reclama su atención, y justo el día que encuentra el cuerpo se estaba yendo del Estado para casarse y dejar la fuerza. En el caso de Holder, es un adicto en recuperación que tuvo que mezclarse con tranzas y delincuentes para actuar como policía encubierto en los barrios más turbios. Mientras el drama avanza todos los elementos comienzan a mezclarse y cada personaje comenzará su propia odisea personal en un contexto laboral, político y mediático complejo.

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Las otras dos temporadas están ocupadas por dos casos, uno sobre un asesino serial de prostitutas adolescentes que viven en situación de calle, íntimamente vinculado al pasado de Linden y el asesinato de una familia de clase alta relacionada con una escuela militar. Aunque parezcan casos aislados, ambos se relacionan con los personajes principales y con el caso de Rosie.

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Sarah Linden (Mireille Enos) and Stephen Holder (Joel Kinnaman) – The Killing _ Season 3 _ Gallery – Photo Credit: Frank Ockenfels 3/AMC

The Killing es una serie a la que le cabe una definición: perfecta. El argumento está genialmente ofrecido al público, los ganchos son honestos y nos hacen pegarnos a la pantalla para saber más. Los actores cumplen su rol de una manera tan creíble que no hay forma de no conectarnos espiritualmente con ellos. La actriz que interpreta a Linden encarna a su personaje con una rudeza y una fragilidad admirables, no se me ocurre otra persona para interpretarla. Lo mismo con el caso de Holder, su aspecto desgarbado y su aire de chico inocente y chico corrompido al mismo tiempo hacen a la historia. Los personajes secundarios también son altamente creíbles y bien representados. La estética de la serie nos introduce en la atmósfera  que debemos respirar: oscuridad, bosques, vapor, colores fríos, agua, lluvia constante, cuidad decadente. La serie es violenta, básicamente no oculta nada, la sangre aparece en las dosis justas y necesarias para un policial, no esperemos algo naif, la serie no lo es, es cruda y dura, como Linden. Otra cosa que me encantó de la serie fue que su perfección estuve presente hasta en el final, el final es bello, es un cierre que está bien y corona todo lo anterior. Es difícil de lograr que una serie tenga todos sus elementos bien hechos, pensados e interpretados.

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Si tuviera que pensar en otras series, se me viene a la mente Twin Peaks y The X-Files y si pensara en un libro sería A sangre fría de Truman Capote. No dejen de ver The Killing, es un perfecto ejemplo de la 3era edad de oro de la TV.

Todas somos Laura Palmer

En 1990 David Lynch daba el puntapié inicial para que las series alcanzaran el grado de popularidad que tienen hoy. Lo hacía de la mano de una serie única, impactante y que poseía su sello distintivo, Twin Peaks. Al mejor estilo del director, las dos temporadas hablan sobre un pequeño pueblo que oculta terribles secretos y que salen a la luz a partir de un hecho dramático: el asesinato de Laura Palmer. En el primer capítulo vemos como esta hermosa joven de dieciocho años, reina del pueblo, popular y querida en la comunidad aparece asesinada y envuelta en plástico flotando en el río. Más allá de la serie, esta imagen de mujeres abusadas sexualmente, asesinadas y descartadas como basura se repite en la actualidad como una pesadilla propia del surrealismo. Ir a una entrevista laboral, entrar al edificio propio, salir a bailar, viajar, se pueden convertir hoy en día en una muerte segura.

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Twin Peaks muestra en parte lo que la sociedad piensa, Laura Palmer andaba en cosas raras, se drogaba, se acostaba con varios hombres y bebía. Eso le hacía pensar a Donna, su mejor amiga, que a Laura le iba a pasar algo: Laura se lo andaba buscando. La ficción no logra superar a la realidad. La última muerte abordada por los medios de comunicación, la de Daiana García volvió a poner el debate de nuevo en escena. Ante la búsqueda desesperada de la familia a través de las redes sociales, muchas personas no se privaron de decir que “se lo andaba buscando por usar shorts”.

Usar shorts, tener una vida sexual activa, salir a bailar, buscar trabajo no debería ser bajo ningún punto de vista motivos para ser abusadas y asesinadas. Deberíamos preguntarnos como sociedad qué es lo que está mal, a qué grado de la cultura hemos llegado en donde quienes opinan esto están tan seguros de tener razón que lo publican en internet.

La sociedad bambolea entre el consumo de cuerpos femeninos desnudos en televisión, revistas, afiches publicitarios, mientras condena el uso de poca ropa cuando hace 33 grados de temperatura y mientras muchos hombres caminan con el torso desnudo por la vía pública. Todavía en el año 2015 se mide con distinta vara, con una muy inequitativa y muy injusta en la que una mujer independiente (en cualquier aspecto de su vida) anda buscando deliberada o inconscientemente la violación y la muerte. Culturalmente se condena el uso de burka de los países islamitas mientras se dice que usar “una mini corta es andar buscando que le hagan algo” y si después la matan “es por buscona”.

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Por Alejandra Lunik

El machismo atraviesa la sociedad, hombres y mujeres lo justifican y se aferran, otras personas resisten. El machismo hace pensar a algunos hombres que tienen derecho sobre las mujeres, derecho de propiedad: esa mujer no tiene dueño, anda sola, se puso un short para provocarme, la voy a violar, ahorcar y una vez que satisfaga mis ansias de poseerla la voy a descartar como la basura que es, como el objeto usado que es.

En los casos más extremos la violencia de género llega al asesinato, en los casos más cotidianos las mujeres somos acosadas desde la  infancia en la calle, en la escuela, en la iglesia, en el transporte público, en el trabajo. A las mujeres nos  enseñan a cuidarnos de los hombres, a no quedarnos a solas con extraños, a no andar solas de noche, a no tomar los tragos que nos  invitan en un boliche, a no confiar. Vivir de esta manera, con esa paranoia puede ser insoportable. Las mujeres hemos ganado espacios que antes no teníamos, mientras hay mujeres que gobiernan países, dirigen grandes empresas, deciden sobre su maternidad, la sombra de la violencia de género se extiende como un miedo silencioso que nos paraliza. La última muerte, pero podría haber sido cualquier otra, nos dejó con una sensación extraña,  la de pensarnos posibles objetos de consumo y descarte. Con la sensación inescrutable de que las siguientes podemos ser nosotras ¿Cómo vamos a conquistar al mundo si el simple hecho de ir a una entrevista laboral puede implicar violación, asesinato y que nos tiren a la basura al costado de una ruta?

A veces la amenaza no es externa, en la mayoría de los casos a las mujeres las matan sus propias parejas o ex parejas, en otros casos, un familiar. Las amenazas no están afuera, muchas veces duermen al lado. A Laura Palmer la mató su padre luego de abusar sexualmente de ella. Otro caso en el que la ficción no se queda corta.