Recalculando

Al día siguiente de que termine Breaking Bad y al calor de todo lo que ese final generó en las redes sociales, yo dije en Twitter que si no querían que los ataquen los spoilers, vieran las series en el momento en que sucedían. Fui soberbia, pero no tenía la intención de ser mala, en realidad lo que me hartaba era poner “Breaking bad” en el buscador de Twitter y que la mayoría fueran tweets del tipo: “Aún no vi el capítulo, por favor no cuenten NADA”, eran tweets entre lacrimosos, lamentables e imperativos. Como en este blog escribo algunas cosas sobre series, nunca conté finales, ni adelanté cosas trascendentes, de hecho tampoco lo hice en Facebook ni Twitter y me guardé comentar por chat con otros fanáticos para no hacerlo en público y que alguien que no había llegado a esa parte, lo leyera. Hoy me sentí traicionada. Sentí que ese contrato se había roto, cuando leyendo una nota de el diario El país (una decepción tras otra), quise recordar Breaking Bad leyendo una crítica y a pesar de que ésta admitía spoilers, en un párrafo, acabó con diez finales, entre ellos el de Los Sopranos, serie que estoy mirando actualmente y que voy por la primera temporada. El autor cosechó una lluvia de insultos de parte de los lectores que de la misma forma que yo, solo esperaba spoilers de Breaking Bad y leían la nota porque ya habían visto el final de esta serie. Pensé un poco sobre esto, sobre escribir, sobre tener información en las manos, sobre la confianza de quienes leen…

Estuve un poco ausente del blog y esto se debe a mis obligaciones académicas. Pero escribiendo o no, siempre sigo leyendo, siempre sigo mirando series o películas. No quería dejar pasar algo importante y es el hecho de que nuestra querida Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue declarada constitucional. Hace muchos años cuando escribía un blog que se llamaba “Piquinauta”, escribí mi opinión sobre la importancia de esta ley, escribí desde el corazón, escribí como estudiante de Ciencias de la Comunicación, escribí como periodista y como ciudadana. Entre las cosas raras que pasan en la web, me llegó por e-mail en una cadena, mi propia nota. Recuerdo que quedé atónita y también que mi blog recibió muchas visitas por ello. Luego, cerré aquel blog y me pasé a este y esa nota solo quedó en mi memoria. Esta ley es importante para todxs, acá se están jugando muchas cosas, hay muchos debates que no todo el mundo conoce. La ley de radiodifusión era una ley creada por la dictadura cívico militar, fue una ley hecha a la medida de los intereses de un gobierno de facto que pretendía controlar toda la información y la comunicación. Cuando terminó la dictadura, el gobierno de Alfonsín tuvo la posibilidad de discutir dos leyes que la reemplazaran pero por las presiones que recibió no pudo continuar. Los gobiernos de Menem, al calor del neoliberalismo y como representante de los intereses del status quo de la especulación financiera, fue un importante aliado de los sectores de medios más poderosos de la Argentina y ante una sucesión de decretos de necesidad y urgencia modificó a más no poder aquella ley de la dictadura para beneficiar la concentración mediática. Desde la dictadura en adelante, un grupo fue el más beneficiado, el mismo que obtuvo Papel Prensa silenciando las torturas y los asesinatos de la Junta, el mismo que fue el beneficiario de la primera privatización de los 90: canal 13. Esto no está alejado de nuestras vidas cotidianas, cuando hacemos memoria es fácil recordar aquella empresa de cable chiquita de nuestra ciudad que de repente desapareció comprada por Cablevisión o la concentración mediática, los nuevos empresarios que aparecían y se chupaban todo: radios AM y FM, canales de aire y de cable. Los 90 ayudaron a la consolidación del poderío de presión de los grupos de medios y esto además de impedir la aparición de nuevas voces, de voces alternativas, de voces regionales y locales, generaba que los periodistas y trabajadores de medios tuvieran pocos lugares a los que ir a trabajar si por una de esas casualidades de la vida, disentían con sus patrones.

La nueva ley, llamada vulgarmente, Ley de Medios, fue elaborada bajo el esqueleto de los 21 puntos propuestos por FARCO y discutida a lo largo y a lo ancho del país. Esta ley es una deuda histórica de la democracia y un pedido históricos de las carreras públicas de Comunicación. Esta ley no surgió de un gobierno (pero este gobierno la puso en la agenda pública), no es una ley que lleve un fin turbio de control de medios, no es una ley que va en contra de nadie. Pero a eso ya lo sabemos…¿lo sabemos? Porque parece que cuando se tocan los intereses de los que siempre fueron los beneficiados (durante dictadura, radicalismo, “peronismo”, neoliberalismo), todo está mal. Estos mismos, aprovechan la gran concentración mediática y salen a acusar de corrupción, de control de la información, de censura. Y no olvidemos: son los mismos que a los crímenes de la dictadura le decía “aparecieron muertos”, claro, mágicamente. Son los mismos que recibieron Papel Prensa y sofocaron a todos los otros diarios, a muchos de los cuales hicieron desaparecer vendiéndoles el papel a precio exorbitante. Estos mismos que acusan de falta de libertad de expresión hablan hasta de los presidentes muertos con un relajo que es falta de respeto, y nadie les dice nada. Nos comemos su discurso de odio, difamación, miedo, violencia y tenemos que escuchar y verlos decir que son víctimas. Mientras inventan mentiras y operaciones dicen que no hay libertad de expresión, pero lo peor, las pobres víctimas durante cuatro años, a fuerza de medidas cautelares no permiten que se les aplique la ley. Y tanto poder tienen que a diferencia de cualquier hijo de vecino, llevan el reclamo a la Corte Suprema de Justicia. Por suerte y con justicia, la Corte falló a favor de la democratización de voces. Ya no hay más que explicar, adecuación a a la norma y a cumplir las leyes como hacemos todxs lxs ciudadanoxs de este bello país.

Recalculando…se vienen nuevas entradas al blog. Nuevas entrevistas a bloggers que sorprenderan. Nuevas críticas. Nuevas entrevistas. Atentas y atentos.

Buen comienzo de semana.