Adiós a Mad men

Hay libros, películas, libros, música y ¿por qué no series? que nos tocan el alma. Mad men ha sido creo yo, una de esas excelentes producciones que a fuerza de una buena historia, buenos actores, una excelente musicalización y una perfecta escenografía alcanzaron a convertirse en una obra maestra. Creo que Mad men ha retratado no sólo una época, sino un punto de partida hacia un presente en el que todo se puede comprar, en que las ideologías rápidamente se convierten en objeto de consumo, en donde la hegemonía política, económica y cultural se ha impuesto a través de la publicidad y de la guerra. Pero Mad men también muestra el último intento del mundo por preservar una era en donde todo podía cambiar…quizás.Todavía no era el fin de las ideologías, ni Dios había muerto y la revolución pacífica acabaría con la guerra de Vietnam.

Mad men es también la historia de personas, de imperfectas personas que se buscan a sí mismas, que luchan no sólo por saber quiénes son sino que tratan de vivir como quienes quieren ser. Y también es la historia de un hombre, de un genio de la mentira y el engaño, de un brillante publicista que afirma que al amor lo inventaron gente como él para vender cosas.

Ya escribí sobre Mad men pero entonces no había terminado de verla y en este momento en que me quedé pensando mucho sobre el final de esta serie quisiera repasar con ustedes la suerte de mis cuatro personajes favoritos: Don Draper, Betty, Peggy y Joan. Así que a partir de este momento aviso que lo siguiente contiene spoilers.

El fin de una era

Don Draper vive una vida que no es la suya, se reinventó luego de una vida de pobreza, violencia y desesperanza al tomar la identidad de otro hombre para desertar de la guerra de Corea. Don Draper, ese hombre que vive engañando, se convierte en un publicista reconocido y galardonado. Pero él no puede ser feliz porque no se encuentra, porque se hunde en la tristeza, porque todo a su alrededor se cae, porque los fantasmas del pasado lo acechan.

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Cambiar de chica como de camisa no hace feliz a Don, tampoco sus hijos, tampoco su éxito y entonces bambolea entre la depresión, el engaño y el alcohol. Sinceramente no había pensado cómo acabaría, ni siquiera imaginaba el final.

Harto de huir, finalmente Draper debe unirse a McCann, lugar que lo recibe con alegría y a pesar de que su éxito está garantizado debe compartir la mesa con una veintena de otros Directores Creativos. Él piensa que ya no hay más después de eso y en el medio de una reunión se para y comienza a manejar. En el camino se mete en problemas, en el camino se emborracha y lo golpean, algo que ya hemos visto. Draper huyendo y soñando que lo atrapan y tal vez añorando que lo hagan porque ya está cansado de mentir. Él siente que nada de lo que hizo fue significativo, arruinó dos matrimonios, no encontró la felicidad y cuando había logrado crear su propia agencia terminó siendo parte de la multinacional a la que tantas veces rechazó.

A su vez, y tal vez para mí la trama más triste del final de Mad men es el destino de Betty Draper, una mujer que nunca pudo ser feliz, una mujer a la que por ser hermosa, su entorno siempre la consideró tonta y que cuando finalmente va tras un sueño: estudiar Psicología, descubre que tiene un cáncer avanzado que le deja 6 meses de vida y contra el que no desea luchar. Conservé hasta último momento la esperanza de que eso no fuera así, pues Betty es muchas mujeres que crecieron en una época de cambios con una mentalidad de otro momento y que eligió formar una familia bajo el precepto del Sueño Americano, antes que hacer algo que ella quisiera, crecer como persona sin necesidad de seguir lo que las generaciones anteriores le habían impuesto solo por ser mujer. Relegada al ámbito de lo privado, a la familia, a las tareas domésticas, solo sale para colgar del brazo de un hombre y brillar como una joya a la que no se le permite tener opinión propia (aun con el bueno de Henry). Entonces fuma, fuma mientras lava los platos, mientras come, mientras está embarazada, mientras mira TV, mientras espera a uno u otro marido, fuma y engorda, fuma y adelgaza y porque fuma y porque guarda dolor, Betty morirá de cáncer. Triste final para Birdie, que comenzaba a encontrarse a sí misma.

Peggy es tal vez mi personaje favorito porque representa el rol de la mujer nueva. De secretaria de Don llega a ser su par. De la sospecha de que asciende por acostarse con él, logra ser reconocida y valorada por su trabajo. Peggy, el alterego de Don, quien lo hace enojar pero a quien escucha. Peggy que por ser mujer fuerte no es tomada en serio pero aunque no elige la vida doméstica, incluso cuando da en adopción a su hijo, sigue buscando el amor. Y lo encuentra, en el lugar menos esperado, de la persona menos esperada, de su amigo Stan. Reconocida como mujer y como profesional, Peggy representa el logro de las mujeres por introducirse en un mundo de hombres.

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Joan es quizás el otro ejemplo de mujer, pero que por ser una mujer fascinante, un símbolo sexual andante, no es tomada en serio. Incluso debe acostarse con un hombre despreciable, sacrificarse por salvar a la empresa y a pesar de que lo logra, no falta oportunidad de que se lo tiren en la cara. Joan fracasa sucesivamente por ser hermosa, por ser inteligente y por ser una mujer fuerte. Pero al final también se encuentra eligiendo lo que la hace feliz, y eso es tener su propia empresa, sin hombres que intenten acostarse permanentemente con ella. Bien por Joan!

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El final de Mad men es optimista pero incluso desde el punto de vista de Don es una ironía. ¿Draper encontrándose a sí mismo mientras pronuncia “om”? ¡Vamos! si apagáramos la TV o la computadora en ese momento sabríamos que nos están tomando el pelo y entonces aparece como el broche de oro una publicidad de Coca cola, incluso el hippismo, que aparece como forma de resistencia al capitalismo cada vez más acentuado mundialmente a fuerza invasiones, bombas atómicas e industria cultural es una excusa para vender. Don Draper, amigos, lo entendió todo y nos lo había advertido desde un principio.

Jon Hamm as Don Draper - Mad Men _ Season 7, Episode 14 - Photo Credit: Justina Mintz/AMC

Jon Hamm as Don Draper – Mad Men _ Season 7, Episode 14 – Photo Credit: Justina Mintz/AMC

De Mad men y otras series

Estas semanas no estuve escribiendo, primero por falta de tiempo, de contenido y luego porque estuve con reposo. Pero vuelvo al ruedo.

Estuve más serie-adicta que otra cosa. El reposo me llevó a poder ver ininterrumpidamente toda la última temporada de Mad men que no había podido ver antes. También vi el final de Breaking Bad ¡qué final! Y comencé a ver The Sopranos.

Con Mad men me pasa algo particular, es una serie que arranqué a ver hace varios años que cuando la nombraba nadie conocía y que a fuerza de insistencia logré hacer ver a personas que hoy me lo agradecen. Lo que más me gustó cuando la comencé a ver fue la oscura personalidad de su protagonista y luego la de los demás personajes. Otra cosa es que como trata sobre una agencia de publicidad en los 60 podemos apreciar interesantes cuestiones, en principio ver cómo se va consolidando la publicidad como práctica comunicacional y en segundo lugar al calor de qué acontecimientos se gestan los grandes símbolos. Si EE.UU. tiene algo de interesante es que la historia reciente de Occidente en gran medida fue escrita allí, este país generó los acontecimientos más trascendentes de la historia o participó activamente para torcerles el rumbo. Para mí, el siglo XX fue fascinante, los grandes cambios de la humanidad se dieron allí y podría decir que desde que yo nací hasta la actualidad (29 años) se han vivido grandes saltos tecnológicos, de costumbres, de modas, de cultura. Mad men nos muestra desde las vidas de unos yupies newyorkinos una época, trazada por grandes cambios, grandes acontecimientos, grandes revoluciones. Algo que me quedó grabado fue en una de las temporadas iniciales cuando Sally Draper mira la foto de la novia afroamericana de uno de los colegas de su padre y le pregunta si es su “sirvienta”.

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Otras cuestiones interesantes de Mad men es el rol de la mujer y la familia. La mujer en Mad men comienza siendo secretaria, madre o amante. De la mano de Peggy Olson vamos viendo como una mujer puede trabajar a la par de un hombre e ir ganando esos espacios, pero con la siempre y aún perdurable sospecha de que se acostó con su jefe. Betty, la hermosa esposa de Don Draper (el protagonista) está siempre en su casa: lava platos, reniega con sus niños, charla con sus vecinas y fuma mucho; solo sale para vestirse hermosa y acompañar a su marido. Por suerte Betty no se queda con su lugar de bella joya en una caja, durante la serie vemos como sucesivamente es engañada por Don hasta con la maestra de sus hijos, por suerte Betty comienza a desenredar una madeja que la lleva a descubrir cosas y logra sacarse a Don de encima, da un paso y se divorcia de él para casarse con un político buen hombre. Sin embargo, las mujeres son objeto de deseo en Mad men, se las puede observar hermosas, fatales, modelos, piezas de publicidad, nuestra Peggy no es una belleza. La Venus pura es Joan, la pelirroja infartante de la oficina que controla todo, sabe todo y es inteligente pero se acuesta con su jefe y eso le pesará aún cuando sea socia.

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La familia en Mad men es representada disociada, con roles típicos que no satisfacen a nadie pero que se representan con esmero y fatiga. El bello hogar a las afueras de New York, los niños y la esposa rubios, el perro golden, la fiesta de cumpleaños, la cámara super 8. Pero aún así, la familia no satisface, es un lugar del que se escapa bebiendo alcohol a todas horas, fumando desde el desayuno a la cama, teniendo sexo con varias personas. Ya se puede avizorar el tipo de familia atravesado por la posición social, el consumo, el deseo de éxito tan propio de la vida actual.

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Lo que más me atrae de la serie es la publicidad, que funciona no solo como forma de darle genio a Don, sino como elemento articulador de una época y de un estilo de vida. El sueño americano pasa por la publicidad y es tarea de estos locos hombres (y chicas) darles la forma. La publicidad es genio aplicado a una finalidad mercantilista, al menos ese genio. En la serie podemos apreciar los pasos para la elaboración de las publicidades y los obstáculos que se presentan junto con la consolidación del medio televisivo y la migración de la gráfica al audiovisual. Los desafíos son históricos y las marcas son reales, me encanta que comience con Lucky Strike y el obstáculo de que se ha demostrado que fumar causa cáncer. Ya no se puede asociar el cigarrillo a la vitalidad como se hacía antes, ese será un desafío para Don y su equipo. A lo largo de las temporadas se irán desarrollando conflictos referentes no solo a las vidas personales de cada uno de ellos sino respecto al negocio, la agencia debe ir acomodándose al mercado -creciente- para sobrevivir, así es que atraviesa la compra, la incorporación de socios, la fusión.

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Otros temas que Mad men aborda son: el surgimiento del feminismo, la guerra de Vietnam, el odio racial y la lucha de Martin Luther King, la homosexualidad, el amor libre, la vida bohemia, el hipismo, los jóvenes como nuevos actores sociales, las drogas. Lo hace sin una mirada escrutadora, sin una moral. Si nos posáramos en la mirada de Don ¿de qué se puede asustar un huérfano que se mete al ejército para escapar de los recuerdos de su horrible vida, va a la guerra, toma la identidad de un muerto y regresa para mostrarse como el gran genio de la publicidad? ¿de qué puede asustarse el hombre que afirma que hace el esfuerzo por amar a sus hijos pero no le sale? ¿de qué puede asustarse el hombre al que nunca vemos comer pero sí tomar alcohol y fumar desde temprano? Este, el mismo hombre que se acuesta con decenas de mujeres  a lo largo de la serie aún cuando hace apenas poco tiempo  se volvió a casar con su secretaria 22 años más joven.

 

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Ahora hay que esperar el final pero promete, así como esta temporada comenzó en Hawai, esperemos que por el bien de Don termine en California.

Respecto al final de Breaking Bad creo que merece un post aparte pero sigo recomendándola fervientemente.  Cuando todos hablaban de Lost y yo los pensaba que al ser tan masiva era mala, me equivoqué, ahora por suerte la empecé a ver antes de que todos se pongan locos y se declaren fanáticos de Breaking Bad, pero la realidad es que cometí la fanatizada de ver el último episodio en vivo por streaming y en inglés. A diferencia de Lost, este fue un gran final. Más adelante les cuento qué pienso de The Sopranos.

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¡Buena semana!