¿La confusión del veganismo?

Recientemente apareció  una nota escrita por Claudio Bertonatti denominada “La confusión del veganismo”. El museólogo (si él opina sobre esto, yo como comunicadora social puedo opinar de cualquier cosa ¡vamos!) esgrime como argumento central que muchos veganos sienten empatía y defienden a animales domésticos que pueden reproducirse artificialmente pero no contemplan en su elección a animales silvestres que son asesinados y desplazados por causa de la agricultura. Aquí quiero recurrir al dicho popular y bastante especista que dice “No metas a todos los gatos en la misma bolsa”, por empezar, no sé quién le dijo a Bertonatti que a los veganos solo nos preocupan los animales domésticos, a los veganos nos preocupan todos los animales y luchamos para que se acabe la crueldad en todas sus formas. Ahora bien, hay veganos que de tan posmodernos, creo yo, están tomando por un camino que a mi no me gusta nada y es el de defender los granos transgénicos y en nombre de la ciencia justificar muchas barbaries, los mismos veganos que se enfrentan a los ambientalistas como si se tratara de cazadores. En esta línea creo que sin saberlo, el autor del artículo pretende confrontar con estos y arremete contra todos.

Vamos por parte, lo que él plantea es real:

“Una de las impresiones más contundentes fue el contraste entre la abundante vida silvestre de los esteros y arroyos del nordeste argentino con las arroceras vecinas. En estas últimas no había lugar para carpinchos, ciervos de los pantanos, lobitos de río, boas curiyú, garzas, gallaretas ni patos. Para cultivar arroz se drenan esos esteros, arroyos y riachos para que les deriven su agua y muchas veces, terminan secos o muertos, sin vida. Como se empobrecen o destruyen esos ambientes naturales muchos animales silvestres desamparados buscan refugio o comida en los cultivos que los han reemplazado. Y ahí se desata un segundo golpe. Para evitar que las aves o mamíferos coman los granos o brotes se esparcen semillas envenenadas o se traen tours de cazadores salvajes a desterrarlos a tiros de plomo (también contaminante). Nadie que sepa esto puede decir que por no comer carne y alimentarse con arroz, por ejemplo, no se matan animales”. 

No tengo dudas de que lamentablemente eso suceda y como viví gran parte de mi vida en un pueblo agrícolo-ganadero he visto que las personas intentan regular un ecosistema destruido por causa de la agresiva industria agrícola por medio de venenos en nidos y caza  (i)legal. Ahora bien, creo que vale la pena reflexionar acerca de un cultivo que ha cambiado la forma en la que vivimos en Argentina, se trata de la soja. Apreciada por veganos y vegetarianos, la soja soluciona gran parte de nuestras necesidades de suplantación de la carne por su versatilidad para cocinar y por sus proteínas. La soja más que ningún otro alimento ha destruido no sólo ecosistemas, cambiado el modelo agro exportador, la injerencia de las multinacionales, el empleo de mano de obra que siempre trabajó en el campo, sino que ha multiplicado el uso de agrotóxicos, la introducción de semillas transgénicas y la degradación de los suelos. ¿Lo ha hecho por causa de veganos demandantes de tofu? ¿la soja que se cultiva en Argentina la comemos acá nosotros, la escasa minoría consumidora de productos que la tienen como protagonista? Justamente no. La soja se exporta para alimentar ganado en China y para hacer biocombustibles, para seguir nutriendo una industria de explotación y maltrato animal.

El problema no está en la agricultura, está en el monocultivo, en la tecnificación del campo, en la entrada de multinacionales y en la pérdida de los sistemas productivos que este país tuvo desde siempre. Hoy en día las granjas industriales que producen pollos con patas cortas para que no se muevan y no quemen grasa, para que engorden en un mes lo que antes les llevaba 6 meses y para que coman básicamente antibióticos; los huevos producto de la explotación de gallinas que solo nacen para poner huevos en jaulas en las que una se para encima de otra y por estrés se matan, nada tiene que ver con un campo en donde los animales y humanos convivían con prácticas que yo desde el veganismo cuestiono pero que en nada se parecen a las que la industria ha introducido en una maquinaria de crueldad sin límites. Ahora bien, ¿la agricultura es la única culpable? Como expone Soledad Barruti en su libro “Malcomidos” gran parte de las vacas que la soja corrió de la región Pampeana ahora van a pastar a selvas como El Impenetrable en Chaco, en donde todo entra en un negocio de explotación, deforestación y criminalidad. Para hacer terrenos de pastoreo, se talan y queman árboles sin que haya control del Estado, matando además, a todas las formas de vida que allí habitaban.

“A diferencia de lo que ocurre con las variedades domésticas, las especies silvestres que se extinguen no tienen reposición”

Dice Claudio Bertonatti, quien piensa como muchos ambientalistas, en términos de economía cuando piensan en vida. Y si bien yo me reconozco como preocupada por los problemas del planeta, de su flora, de su fauna y de tratar de tomar decisiones que tengan los mínimos impactos ambientales, no estoy de acuerdo con esto. La visión de proteger para equilibrar y demás, que termina en cazas y otras formas de crueldad, no va conmigo. Tampoco lo va que se preocupen por los animales en términos de “recursos” como cuando Greenpeace pedía que se regule la pesca de la merluza porque se iba a acabar. A la mayoría de los ambientalistas nunca los he visto pensar en términos de dolor o crueldad, con tal de equilibrar un ecosistema y hacerlo productivo, hacen cualquier cosa.

Los veganos, dejando de comer carne, derivados y de consumir cualquier producto de origen animal o que para su realización implica la utilización de animales, tal vez no vayamos a evitar que se maten animales silvestres en la siembra de granos. Tampoco podemos dejar de comer. No somos los veganos quienes debemos velar para que los agricultores no eliminen a las especies silvestres. Es el Estado, quien debe regular que el sistema de monocultivo que no nos alimenta, no dañe los ecosistemas. Difamar a los veganos no hace más que demostrar que esta persona no sabe nada. Yo cuando como un plato de arroz no me siento responsable de ninguna muerte, pero si voy y le pago a un carnicero, indirectamente lo soy. Si no caemos en lo que decía Osho de que hasta los vegetarianos comen cadáveres porque las plantas se nutren de los cuerpos muertos para brotar y así terminamos comiendo aire (y ni siquiera porque está contaminado de gases provenientes de cuerpos fósiles de animales prehistóricos).

Por otro lado y quisiera pensar en algo que no figura en el texto de Bertonatti pero sí en su biografía, él fue director del zoológico porteño. Ahora entiendo el concepto de vegetariano recuperado (no los hay peor), si con ese artículo quiere defenderse por comer un asado que lo haga, si él está en paz con su conciencia, bien por él. No le respondo a él porque el hecho de haber dirigido una cárcel de animales en el medio de una urbe de cemento en donde, por ejemplo, el oso polar murió de calor y en donde se caza a las maras para que no sobrepueblen el zoológico, ya no hay mucho que argumentar, solo intento reflexionar un poco para que todos nos pongamos a pensar más allá de las declaraciones que pretenden ser polémicas solo para salir un rato en los medios.

Sobre animales y zoológicos

Es loco pensar que en el siglo pasado, ese siglo en el que yo nací y seguro muchxs de ustedes también, las personas de afrodescendientes no podían compartir el colectivo, el baño o tomar agua con las personas blancas. No solo pasó en Estados Unidos, el país que se infla el pecho hablando en nombre de todo el mundo y que se considera el guardián y defensor de la democracia; pasó hasta casi finales del siglo en Sudáfrica, por ejemplo.

Hay una película muy buena sobre la discriminación racial en EE.UU., se llama “The help”, es una película de 2011 que fue muy premiada. Cuenta la historia de una comunidad en donde todos los días las mujeres afroamericanas salen a trabajar a los hogares de las familias blancas y soportan todo tipo de humillaciones. Crían a los hijos de las familias pero no pueden compartir el baño. Supongo que a muchas personas le genera empatía, toman partido y se ponen del lado de las débiles.

Ya estamos arañando la mitad de la segunda década del siglo XXI y prácticas que deberían causar repudio, ser cuestionadas, siguen ahí, existiendo, un ejemplo de ello: los zoológicos. Zoo-ilógicos, diría yo. No puedo entender el concepto de este tipo de establecimientos, no puedo comprender como existen personas que pagan por ver animales sufriendo, fuera de sus hábitats de origen, super estresados…

Cuando era chica y como gran amante de los animales, mi mamá me llevó al zoológico porteño. Tengo tres recuerdos: el primero salta por su increíble actualidad, era pleno verano y el oso polar lamía un gran cubo de hielo con zanahorias adentro, supongo que tendría pescado y otras cosas. El segundo es ver como los elefantes levantaban tierra y el tercero es un mono saltando en su pequeño espacio. Ver al oso polar con esa temperatura me conmovió y no recuerdo haber salido muy contenta de allí. Suponiendo que tendría diez años, faltaban solo dos para que yo le diga ¡basta! a la explotación animal, tomando el partido que se puede tomar: no ser cómplice.

Tiempo después y siendo vegana volví al zoológico para ver de cerca lo que repudiaba y actualizar un poco mis recuerdos. Los de allí no fueron mejores. Ver los ojos llorosos de los elefantes me quebró para siempre. Ver a los flamencos con las alas cortadas para que no se vuelen, Y ver que el lugar es terriblemente sucio, que la gente le tira basura a los animales, que les golpean los vidrios, que les gritan para sacarles fotos. Le pregunté a algunas personas cuál era el motivo que los impulsaba a ir y muchos decían ver a los animales, les pregunté si lo que veían los divertían y la mayoría indicó que no. Salí llorando del zoológico.

Hace un tiempo el oso polar murió. Supongo que era el mismo, no sé cuanto tiempo vive un oso, pero si era el mismo o era otro, para el caso da igual. El oso murió de calor. En el medio del cemento, en el encierro solitario del cautiverio, un oso que proviene del clima polar (frío extremo) sucumbió al calor porteño. La sensibilidad por tan bello animal generó repudio de parte de muchas personas no involucradas en la lucha por los derechos de los animales, personas comunes que se sensibilizaron con la pérdida. Eso generó una reflexión efímera acerca de la permanencia de los zoológicos.

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Sumado al caso del oso aparecieron varias cosas más. Por ejemplo otro caso, el del oso Arturo del zoológico de Mendoza que ante un panorama parecido al del oso del zoo porteño y bajo la tutela de Greenpeace, se generó una gran campaña para pedirle a las autoridades de la provincia que trasladen al oso a un hábitat acorde a su especie. Entre la presión de las peticiones y una gran cantidad de idas y de vueltas, hubo una promesa oficial pero aún estamos en veremos.

Ayer, un zoológico de Dinamarca decidió sacrificar a una jirafa bebé por un tema de genética, afirmando que  era riesgoso llevarla a otro zoológico o dejarla en libertad. A la jirafa la asesinaron de un tiro, le hicieron una autopsia en público (mientras nenas y nenes miraban) y luego le dieron los restos a los leones. Increíble.

Ahora vamos a lo que nos concierne. No es una cosa del primer o del tercer mundo. No tiene que ver con mayor acceso a la educación o PBI, nada de eso. Se trata de un pensamiento que nos atraviesa como sociedad occidental, ese pensamiento que nos está llevando a la hecatombe ecológica, a las catástrofes inevitables: la idea que los seres humanos somos los dueños de la Tierra, de la naturaleza y de sus seres. Lxs  humanxs nos hemos olvidado que también somos animales y en general, muchos humanxs detentan un poder nefasto: el de decidir sobre la vida de los demás.

¿Con qué derecho alguien puede sacar a un animal de su hábitat natural y llevarlo a vivir a una jaula en la ciudad? ¿en dónde puede haber una mejora o un beneficio para el animal? ¿Cuál sería el pretexto para poner animales enjaulados en el medio de Palermo, por ejemplo? Muchas de las personas a las que entrevisté en aquella ocasión en el zoológico me dijeron que iban porque querían que sus hijos conozcan a los animales. Y pienso, hoy con internet, con los documentales que se pasan en TV, con acceso a libros y a gran cantidad de contenidos que nos pueden enseñar tanto de los animales ¿por qué ir a verlos encerrados? La mirada compasiva ve la tristeza en los ojos de los animales, el estrés, las conductas repetitivas y estereotipadas. Nadie me va a convencer de que el zoológico es mejor para los animales, de la misma manera que era mejor el aparheid o la esclavitud.

Para ver esto como lo que es tenemos que pensar que los animales sienten. Los medios de comunicación celebran cuando un animal nace en cautiverio, como si eso fuera un motivo de festejo. Luego, esos mismos medios se horrorizan mostrando a la jirafita mutilada. Lo que los medios no nos dicen es que la capacidad de ponerle un fin a esto está en nosotrxs: no hay que ir al zoológico. No hay que promover ese comercio cruel, asesino, retrógrado, especista, maléfico. Y de la misma manera no hay que promover los acuarios ni los circos con animales, ni las domas ni ningún espectáculo que los utilice. El poder de cambiar las cosas está en nuestras manos, si no queremos más osos muertos, jirafas asesinadas, elefantes que lloran, no paguemos la entrada a esos espectáculos. El poder de cambiar comienza por cada persona.

10 pasos para convertirte al veganismo

Últimamente el veganismo se ha puesto de moda: los medios de comunicación hablan sobre veganismo, aparecen veganos en revistas y TV, algunas celebridades se declaran veganas, etc. Pero el veganismo muy lejos está de ser una moda y de existir desde hace tan poco tiempo. De hecho, yo soy vegana hace 10 años y antes fui ovolactovegetariana otros 7 años más. Es más, el veganismo data de la década del 40 del siglo pasado cuando un grupo de vegetarianos de la Unión Vegetariana Internacional, que tenían como base de su vegetarianismo la ética, decidieron diferenciarse de otros vegetarianos que lo hacían por otros motivos (religiosos, salud, etc.) y haciendo un juego de palabra con “vegetarian” -en inglés: vegetariano-, formaron la palabra “vegan”, vegano.

Entonces, el veganismo al tener un fin ético no se trata de una dieta, se trata de un estilo, de una filosofía de vida que se opone a un sistema que explota, mata, tortura y utiliza animales. No solo, las personas veganas no comemos carne de ningún tipo, sino que tampoco utilizamos nada que provenga de animales por considerarlo parte de una utilización de estos que los considera inferiores y les provocar sufrimiento. Las personas veganas no consumimos derivados alimenticios de origen animal o que para ser extraídos provengan de la explotación animal: huevos, leche, cuero, lana, pieles, miel. Tampoco compramos ni avalamos productos que hayan sido experimentados en animales, falsamente el común de la gente afirma que solo los medicamentos se prueban en animales y están equivocados, en animales se prueban desde shampoo hasta esmalte de uñas pasando por alimentos y armas. Las personas veganas tampoco utilizamos otros productos que tengan componentes que provengan de animales, por ejemplo, muchos cosméticos que contienen desde aceite de tortuga hasta lanolina (derivado de la lana). Tampoco asistimos, promovemos o apoyamos espectáculos que utilicen animales como corridas de toros, circos, domas, acuarios o zoológicos. Y tampoco compramos animales.

Entonces, el veganismo es mucho más que una dieta y que una moda. Y por mi parte debo admitir que muchos de los exponentes que he visto en los medios no me representan y creo que en general, los medios gustan de burlarse del veganismo porque este movimiento ataca las bases sobre las cuales se sustenta la mayor parte de la cultura occidental:desde la industrialización de la explotación animal hasta los espectáculos tradicionalistas argentinos como la doma.

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  • El primer paso para ser veganos es tener claro porqué lo hacemos. Nadie debería obligarnos a hacerlo, ni presionarnos, se trata de una decisión plenamente personal. Ser veganos no nos hace mejores ni peores personas y mucho menos superiores a alguien. Me canso de leer en foros y grupos como algunos veganos le dicen a ovolactovegetarianos que son cómplices del sufrimiento animal o como llaman a las personas que consumen carne “carnis” y la verdad es que siento que ese tipo de postura nos pone en un lugar de intolerancia, cuando en realidad el veganismo se trata de todo lo contrario, se trata de empatía y respeto a todos los seres sintientes y es por eso que decidimos no ser cómplices de su explotación, sufrimiento y muerte. Una vez que sepamos nuestras razones vamos a poder defender nuestra postura ante un medio que en un principio nos parecerá hostil.
  • El segundo paso es informarnos. Aprender sobre cuestiones alimenticias, leer, ir a nutricionistas que sepan del tema, aprender sobre nutrientes, proteínas, calcio, hierro, etc. Para eso recomiendo el libro: “La dieta ética. Ética y dietética del veganismo” de David Roman Molto y Estrella Vilaplana; en Buenos Aires lo compré en el Barrio Chino hace tiempo, perdón pero no encontré ningún link para descargarlo gratis. Además, buscando en internet encontrarán muchos artículos sobre el tema, algunas de las páginas que pueden consultar son: Igualdad Animal, Especismo Cero, Hazte Vegetariano y Colectivo Abolicionista Independiente.
  • Tercer paso: Aprender a cocinar: Es una mentira que los veganos comemos feo, poco y desabrido. Les aseguro que conozco muchísimos más alimentos que las personas omnívoras que me rodean. Cuando invito a comer a alguien a mi casa se sorprenden de que lo que como sea tan rico. Para quienes inician una transición hacia el veganismo hay muchísimos sustitutos que saben igual e incluso hoy en día todo se puede sustituir por algo libre de crueldad. Recomiendo investigar las librerías que venden libros baratos de Av. Corrientes y Callao si están por Buenos Aires o de sus ciudades, les aseguro que encontrarán muchísimos libros muy buenos de cocina vegetariana (que se pueden aggionar al veganismo reemplazando algunos ingredientes) pero que les abrirán un mundo de nuevos sabores. La web está llena de blogs geniales de recetas, mis preferidos son: Dimensión Vegana que la hace Javier Guarascio (a quien entrevisté acá) junto a Erick Lara y que está llena de posibilidades y recetas fantásticas que siempre hago; Recetario Conciente; Creativegan; Recetas Veganas; Cocina Vegana, entre cientos más.
  • Cuarto paso: ¿qué productos usar? Esta pregunta incomoda a todos los nuevos veganos que descubren de repente que el mundo que los rodea está lleno de explotación animal y que hasta hasta hace poco, sus inocentes galletitas, tienen grasa animal.¡A no desesperar! es más fácil de lo que creemos, solo hay que aprender a leer los ingredientes. Las personas veganas somos consumidores conscientes e informados pero por sobre todo responsables; sabemos que nuestro consumo es un acto político, decidimos a qué empresas apoyar y a cuáles no porque sabemos que el acto de apoyo más grande que se le hace a algo es comprarlo. Hay que aprender algunos trucos, por ejemplo que la gelatina está hecha de huesos y cartílagos, así que eso excluye caramelos y otros productos que la contengan pero hay muchísimos otros que no la tienen, entonces hay que leer. Esto puede ser tedioso un tiempo pero luego nos acostumbramos a saber qué y qué no comer y luego solo es leer los nuevos productos que aparecen en la góndola. Cuando no estamos seguros si una empresa testea por ejemplo, lo mejor es llamar por teléfono o mandar un e-mail a la empresa, de esta forma no solo obtendremos la respuesta, sino que también estaremos haciéndoles saber que nosotros no estamos dispuestos a comprarles si lo hacen, y somos muchos. Respecto a los zapatos, por ejemplo, los de cuero son más caros, tienen olor a cuero y si preguntamos si son de cuero y efectivamente lo son los vendedores se morirán por hacérselos saber, pensando que esperamos que lo sean. A diferencia de lo que muchos creen, hay muchísimos productos veganos en cualquier supermercado, por ejemplo, la mayoría de los fideos secos -que son además los más baratos- son de sémola y el colorante es cúrcuma y no huevo. Hay grupos en Facebook donde se postea sobre productos veganos pero lo mejor es leer e informarse.
  • Quinto paso: ¿es necesario ser activista? Yo soy de la idea de que el activismo es algo cotidiano, cuando explicamos de qué se trata nuestro veganismo, cuando ayudamos a alguien que se inicia, cuando compramos a empresas que no explotan animales, cuando no elegimos contribuir a la industria animal. Pero también hay gente que le pone el cuerpo de otra manera, ya sea haciendo flyers y repartiéndolos, manifestando contra empresas que testean, cuidando animales maltratados y dándoles tránsito o ocupándose de que alguien los adopte responsablemente, etc. Hay quienes deciden participar en organizaciones y quienes lo hacen independientemente. Cada persona debería ver en qué medida se puede comprometer y si quiero o no ser activista. Convengamos que a veces puede ser duro y se pueden ver cosas feas y a veces se puede errar el blanco. Pero yo ya viví mi experiencia y se lo que a mí me pasó con eso, que es claramente personal y subjetivo. Cada unx debería ver si le gusta, si puede, si puede aportar pero debe saber que no es una obligación, que hay miles de formas de contribuir al veganismo, yo espero hacerlo escribiendo este post.
  • Sexto paso: Compro y no compro. Una práctica atroz y que conmueve a veganos y no veganos por igual es la vivisección, es decir, el cortar o mutilar animales vivos. Es lo que hacen las empresas que testean. Escribí sobre la vivisección en Argentina en este post pero tengan en cuenta que es de hace más de tres años y que algo puede haber cambiado. De todas formas lo mejor es consultar las listas como las que elabora PeTA para saber qué empresas testean, generalmente se trata de empresas internacionales que están en nuestros países pero también puede pasar que la legislación de un país los obligue a testear y solo lo hagan en ese país.
  • Séptimo paso: relacionarnos con otrxs. Cuando me hice vegetariana a los 12 años me sentía muy sola en el mundo, no conocía a nadie que también lo fuera y estaba rodeada de un mundo de explotación animal que solo yo percibía, no tenía acceso a internet y vivía en una pequeña ciudad. Pasaron siete años hasta que conocí a otros vegetarianos y fue cuando me vine a vivir a Buenos Aires, fue entonces cuando accedí a información sobre la industria de la leche y los huevos y vi que los fines por los que me había hecho vegetariana eran esos, eran los éticos y pasarme al veganismo fue solo un pequeño paso. A veces está bueno relacionarse con otros, sobre todo si recién empezamos. Nos vamos a dar cuenta que a todxs nos pasa lo mismo, que tenemos tal vez iguales inquietudes, pero que sobre todo, compartimos una cosmovisión. Lo que no apoyo es el sectarismo, no creo que solo debemos relacionarnos entre veganos porque no tiene sentido. No tengo amigos veganos, solo una amiga vegetariana, todos los demás comen carne y lo bueno es que siempre se preocupan por lo que voy a comer y piensan dos veces cuando van a decir algo del tipo: “vamos a pescar…ah, no, perdón Lore”. Yo soy tolerante y nunca rechazo sentarme a una mesa en donde se come asado porque si no ¿en dónde difundiría el veganismo? y no digo que les quemo la cabeza diciéndoles que comen cadáveres, sino que yo con mi ensalada puedo ser la piedra en el zapato de los cuestionamientos. Ser vegano debería ser la demostración de que cualquier persona podría serlo y cualquier persona se reúne con amigos que no piensan igual. Aguanten los picnics veganos, pero seamos realistas, en nuestros trabajos tendremos suerte si encontramos a un par, la vida cotidiana está llena de gente que no piensa como nosotros -y es mayoría-.
  • Octavo paso: nuestros intereses. ¿Qué nos define? es una pregunta difícil, supongo que a mí me definen muchas cosas, pero son demasiadas, el veganismo no me define. El veganismo es parte de mi cotidianeidad y lo tomo con naturalidad. Soy vegana pero también soy muchas cosas más: mujer, ecologista, lectora, escritora, periodista, comunicadora social, investigadora, blogger, una madre para mi perra, amiga, novia, tía, sensible, etc. El veganismo es una parte de nosotros pero no lo es todo y vivir hablando siempre de lo mismo nos convertirá en los evangelistas que golpean la puerta de nuestras casas los sábados a la mañana para intentar convertirnos (con todo respeto hacia ellos). Nadie quiere que le den información que no solicitó. Seamos veganos por los animales pero no queramos cambiar a los demás, los demás nos quieren por lo que somos y lo que éramos antes incluso de ser veganos, sigamos compartiendo con los demás lo que tenemos en común; verán que los demás tendrán una buena actitud y algún día van a preguntar y tal vez eso sea la chispa que los encienda.
  • Noveno paso: ¡Basta de esas fotos! En relación al paso anterior, confieso que hay varias organizaciones de defensa animal que hacen cosas muy copadas pero dejé de seguirlas porque no me gustaba la forma en la que comunicaban el veganismo. Este tema me involucra directamente porque yo soy comunicadora social y decido en mi trabajo sobre formas aptas de comunicar muchas cosas, sin embargo con el veganismo ayyyy. He leído que muchos se hicieron veganos al ver videos sobre como mataban vacas, pero me pregunto, si vivimos posteando vacas degolladas, cerditos separados de la mamá, zorros sin pieles y todo ese tipo de maltrato ¿estamos atrayendo o estamos trabajando la culpa de los demás? Una vez me invitaron a una cena en la casa de unos amigos omnívoros de un conocido vegano, eran personas super copadas que viajaron por el mundo, hacían arte, cine, yoga y con los que me quedé charlando toda la noche, en una de esas me preguntaron porqué era vegana y se los expliqué y me dijeron que su amigo les había quemado tanto la cabeza que lo entendieron de otra forma, pero que yo los había hecho pensar. A veces se trata de explicarlo de forma sencilla, de apartar un poco el ego y el sectarismo para poner a los animales primero. Por mi parte, prefiero ver fotos de un perrito que rescató a un nene a una vaca desangrada, ya sé eso, no necesito angustiarme cada vez que entro a internet.
  • Décimo paso: tolerancia y respeto. Son los motivos por los que nos acercamos al veganismo, a no olvidarlos nunca. Somos veganos por tolerancia y respeto hacia los animales. Llamar “especista” a alguien no te hace tolerante. Si ni siquiera leíste a Peter Singer y andás por la vida diciéndole especista a la gente, estás mal. ¿Quién querría formar parte de un grupo que es intolerante? ¿Vos naciste veganx? Bueno, todxs o casi todxs comimos carne y antes o después dimos un paso y tal vez luego otro, cada unx tiene su tiempo o no lo tiene, pero no hay que forzar a nadie (como digo en el primer paso). Demostremos que somos personas como cualquier otra pero con consciencia del sufrimiento y explotación que provoca la utilización de animales. Seamos tolerantes entre nosotros. Dejemos que cada uno elija, que quien no sabe pregunte, que cada quien opte libremente por lo que quiera. Nosotros no somos el termómetro moral de nadie y debemos entender que la sensibilidad de cada persona pasa por diferentes lugares, en mi caso me siento conmovida por el sufrimiento animal pero también me conmueve el de las personas; hay otros que capaz que comen carne pero rescatan perros porque los conmueven los perros; hay otros que plantan huertas y otros habrá que luchen por los derechos de las minorías, niños, mujeres o discapacitados. Todos podemos hacer algo por mejorar el mundo y por ayudar pero no dejemos que eso nos convierta en tiranos ni juzguemos a los demás.

Espero que este post le sea útil a quienes estén comenzando con el veganismo y a quienes quieren saber de qué se trata. Está en mi blog que tiene mi nombre y por lo tanto son opiniones personales y no pretendo hablar en nombre de nadie.

Food, INC.

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Quiero recomendarles un documental llamado “Food Inc.” que trata sobre la industria de la alimentación y como muy pocas marcas han concentrado la elaboración, transporte, cultivo y distribución de alimentos, cómo han amasado un inmenso poder que atraviesa y coacciona incluso hasta gobiernos tan fuertes como el de Estados Unidos. Es importante que aprendamos que hay política hasta en nuestras decisiones y que como consumidores podemos decidir algo mejor para nuestro planeta y nuestros cuerpos. Esta película no solo apunta a mostrarnos lo que consumimos y quienes son los actores detrás de esto, sino también generar un movimiento de concientización llamado “Take Part”. ¡No dejen de verlo e informarse!

Entrevista a Javier Guarascio de Dimensión Vegana

Tuve una charla muy genial con Javi Guarascio vía Skype pero falló la tecnología. La idea era que pudieran ver una entrevista grabada en video pero el programita que lo debía grabar decidió no funcionar, una pena enorme. Quería que todxs conozcan al genio de Javi y que escuchen sus respuestas. Lamento terriblemente que esto se haya perdido porque fue una entrevista genial en la que la pasé muy bien. ¡En la entrevista hablamos de todo! de su blog Dimensión vegana, del veganismo en la actualidad, de qué es el veganismo, de su nuevo libro. Trataré de reproducir lo más fielmente posible.

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En principio les cuento que Javi es argentino pero vive en España hace 7 años. Nos conocimos hace mucho  tiempo en Buenos Aires y tuvimos proyectos en común que siempre agradeceré. Tuve el placer de haber comido un brownie preparado por él junto a otras delicias y de haber compartido la tristeza de ver los ojos de animales enjaulados que nos conmovieron hasta el llanto.

Javi junto con Erick Lara comenzaron el blog “Dimensión Vegana” con la intención de difundir el veganismo a través de la alimentación. Como me dijo él “hice lo que mejor se me daba, es como que un albañil se ponga a hacer papas fritas; por ahí no le salen bien; bueno, yo me puse a hacer lo que sé que es cocinar”. ¡Y qué bien que lo hizo!  Este blog ganó el año pasado el premio al mejor blog en español y salió en tapa de un importante diario de España. Era un premio que se otorgaba por votación y aunque Javi diga que “teníamos un gran lobby vegano”, lo ganaron porque su blog es excelente. Hoy en día llega a millones de personas de habla hispana en el mundo, muchos de los cuales se acercan al veganismo gracias a las recetas sumamente fáciles y deliciosas que Javier y Erick preparan. El público de Dimensión Vegana no es solo de personas cultoras de esta filosofía de vida, sino que una gran parte está conformado por gente con todo tipo de alimentación. La idea de ellos es atraer a un público amplio que pueda acercarse al blog por la comida y luego por ahí sumarse al veganismo.

Nuevamente lamento que la definición de veganismo que dio Javi no haya quedado grabada porque se lo pregunté para que ustedes sepan de qué se trata, él me dijo que es algo muy amplio y difícil de definir en este momento, pero que es como una especie de ameba que te va a atrapando y que hace que vayas viendo todo con mayor ética y aprendas a no discriminar a nadie, a aceptar a todos independientemente de su especie, de su género, de sus pertenencias. Hoy en día el veganismo se torna difícil de definir porque el movimiento se hizo más amplio, como dice Javi “aparecen veganos que critican el blog porque usamos leche de soja. Hoy en día hay quienes dicen que por ejemplo comer una verdura enlatada no es vegano porque en algún momento la lata podría ir al mar y matar un pez”.  Sin embargo y aunque el movimiento se haya diversificado la mayoría de la gente que se acerca tiene un gran plus al hacerlo desde la comida y al ver que se pueden hacer recetas ricas, fáciles y nutritivas como las de Dimensión Vegana. Él nos cuenta que su blog es más que recetas, que es activismo, que es información y de eso no nos cabe la menor duda.

Actualmente Javi trabaja en un libro de recetas y hasta tiene una editora que lo está esperando. Le pregunté también cuál era su receta más popular y dice que las papas super rápidas al horno, que además atrae a mucha gente no vegana. En Argentina son sumamente famosos los “choriveganos” –¡yo los hice!-, una genial versión sin crueldad de esta típica comida del país. Javi me contó que en España también son un éxito en sus variedades tipo a la provenzal. Javi es consciente de la trascendencia de su blog y sabe que muchas personas venden productos veganos inspirados en sus recetas, lo cual le parece sumamente genial porque contribuye a la difusión de este estilo de vida.

Gracias a la difusión que tiene Dimensión Vegana en Hispanoamérica, Javier y Erick se hicieron muy reconocidos y debido a que el formato de las recetas del blog son videos, aún más: “a veces voy en el metro y alguien se me acerca y me dice que me conoce del blog y hace mis recetas”. Cuando le pregunté en qué había cambiado su vida luego del Dimensión Vegana, Javi me respondió que en la privacidad, cuando él decidió lanzar el blog con videos sabía que perdía un poco de intimidad pero no alcanzó a medir cuánto, hoy lo conocen en todo el mundo, incluso cuando él sube el video que grabó y se va a dormir tranquilo pensando que ya está. Por suerte podemos disfrutarlo vía internet, no dejen de mirar las recetas, aprender este estilo de cocina, reírse de la espontaneidad de los videos y por qué no? Compartir unas ricas recetas veganas con amigxs!

“Lo fenómeno del crudiveganismo”

Ariel Rodríguez Bosio es Técnico Universitario en Evaluación Ambiental, maestro de Kung Fu y creador de las Gratiferias. En esta entrevista nos cuenta sobre la alimentación viva o crudivegana.

Contanos de qué se trata el fenómeno de “comida cruda” o “raw food”

Lo “fenómeno” que está sucediendo es que volvemos a mirar a la naturaleza. Todos los animales han comido siempre y siempre comerán crudo, los folívoros, granívoron, detritívoros, carroñeros, hervívoros, carnívoros y frugívoros como el humano, y todos los demás. La comida cruda es la ley de la naturaleza.

 ¿Qué tipo de alimentos se pueden comer crudos?

Frutas y hojas verdes como base de la alimentación fisiológica humana, luego frutos secos, semillas, cereales y algunas legumbres, todos activados (remojados) o bien germinados, hortalizas, hongos, algas, fermentados y deshidratados… con lo que podemos preparar infinita variedad de preparaciones, incluso versionados de las comidas convencionales.

Contanos como es eso de “activados”

Las semillas tienen vida latente, no están técnicamente vivas, hasta el momento en que las remojamos por 8 a 12 horas, entonces la semilla se activa, comienza su proceso de germinación, ese es el momento de mayor energía en toda la vida de la planta. Su potencial nutritivo es enormemente mayor.Una almendra seca tiene un potencial nutritivo 10 y un nivel de sabor y aroma 10; una almendra activada tiene un nivel de sabor 2 y un potencial nutritivo 100, una almendra tostada tiene un nivel de sabor y aroma 100 y un potencial nutritivo 2.

Es decir que por más que consumamos semillas ¿no estamos obteniendo todo su poder nutricional?

¡Exacto! Para digerir los alimentos necesitamos enzimas; los alimentos vivos las poseen naturalmente, pero se destruyen a partir de los 42ºC. Al destruir las enzimas y vitaminas, nos queda un alimento desvitalizado y una demanda de desviar enzimas metabólicas para ser usadas como enzimas digestivas, con lo cual el sistema inmunológico se deprime ya que en todo proceso de curación constatamos una excreción en orina de enzimas en nivel elevado en un 70% al volumen normal, lo que nos muestra que las enzimas son usadas activamente en la restitución de la salud.

Nuestras dietas occidentales están basadas en alimentos como la carne y alimentos cocidos, entonces, estaríamos desaprovechando un potencial curativo que se encuentra en los alimentos crudos…

Absolutamente; en primer lugar la alimentación viva se define como alimentación vegana y cruda, excluyendo alimentos de origen animal y refinados, contrariamente a la dieta convencional cárnico láctico industrializada que nos enferma, la dieta viva o dieta matusalénica nos restituye la salud y nos mantiene con vitalidad

Algunas personas podrían creer que en nuestra sociedad actual, en la ciudad, es difícil llevar a cabo esta alimentación, ¿qué podrías decir al respecto?

Las frutas vienen en envase propio, no necesitan ni siquiera lonchera, la banana y la mandarina vienen con abre fácil, las podría comer un mecánico sin necesidad de lavarse las manos. Una ensalada se prepara en 5 minutos, con unas semillas activadas se consigue una comida completa, nutritiva y saciadora.

Germinar alfalfa por 5 días puede parecer un largo esfuerzo, sin embargo germinan solas con mínima atención y se pueden comer al 2º día o al 5º o al 7º sin que se echen a perder, mientras que la mínima distracción en la PC y el arroz se quemó!

¿El movimiento crudívoro es para cualquier persona?

Para cualquiera que quiera sentirse bien y restituir su salud y vitalidad original. Hay casos especiales en los que el deterioro es tan grave que es aconsejable seguir un proceso de desintoxicación previo o el caso de personas transplantadas a las que la comida viva le subiría el sistema inmunológico pudiendo incurrir en un rechazo del órgano.

Respecto a las verduras y frutas que se venden en las verdulerías, generalmente, estas no son orgánicas, ¿el proceso de desintoxicación no se vicia un poco? me refiero al hecho de que generalmente estos vegetales son transgénicos o tienen pesticidas.

La disminuida nutrición que obtenemos de una fruta o verdura no orgánica se destruye completamente al cocinarlas.

Pero si todos los vegetales que consumimos crudos no son orgánicos, ¿no estaríamos afectando nuestra salud?

Menos de lo que hacemos al ingerirlo cocidos. La comparación me recuerda a la soja la concentración biológica de los contaminantes demuestra que en las grasas animales se acumulan los pesticidas, por lo que comer animales es comer 10 veces más pesticidas que comer soja, que aunque totalmente prescindible es un puente genial para personas que dan sus primeros pasos hacia la dieta compasiva.