¿La confusión del veganismo?

Recientemente apareció  una nota escrita por Claudio Bertonatti denominada “La confusión del veganismo”. El museólogo (si él opina sobre esto, yo como comunicadora social puedo opinar de cualquier cosa ¡vamos!) esgrime como argumento central que muchos veganos sienten empatía y defienden a animales domésticos que pueden reproducirse artificialmente pero no contemplan en su elección a animales silvestres que son asesinados y desplazados por causa de la agricultura. Aquí quiero recurrir al dicho popular y bastante especista que dice “No metas a todos los gatos en la misma bolsa”, por empezar, no sé quién le dijo a Bertonatti que a los veganos solo nos preocupan los animales domésticos, a los veganos nos preocupan todos los animales y luchamos para que se acabe la crueldad en todas sus formas. Ahora bien, hay veganos que de tan posmodernos, creo yo, están tomando por un camino que a mi no me gusta nada y es el de defender los granos transgénicos y en nombre de la ciencia justificar muchas barbaries, los mismos veganos que se enfrentan a los ambientalistas como si se tratara de cazadores. En esta línea creo que sin saberlo, el autor del artículo pretende confrontar con estos y arremete contra todos.

Vamos por parte, lo que él plantea es real:

“Una de las impresiones más contundentes fue el contraste entre la abundante vida silvestre de los esteros y arroyos del nordeste argentino con las arroceras vecinas. En estas últimas no había lugar para carpinchos, ciervos de los pantanos, lobitos de río, boas curiyú, garzas, gallaretas ni patos. Para cultivar arroz se drenan esos esteros, arroyos y riachos para que les deriven su agua y muchas veces, terminan secos o muertos, sin vida. Como se empobrecen o destruyen esos ambientes naturales muchos animales silvestres desamparados buscan refugio o comida en los cultivos que los han reemplazado. Y ahí se desata un segundo golpe. Para evitar que las aves o mamíferos coman los granos o brotes se esparcen semillas envenenadas o se traen tours de cazadores salvajes a desterrarlos a tiros de plomo (también contaminante). Nadie que sepa esto puede decir que por no comer carne y alimentarse con arroz, por ejemplo, no se matan animales”. 

No tengo dudas de que lamentablemente eso suceda y como viví gran parte de mi vida en un pueblo agrícolo-ganadero he visto que las personas intentan regular un ecosistema destruido por causa de la agresiva industria agrícola por medio de venenos en nidos y caza  (i)legal. Ahora bien, creo que vale la pena reflexionar acerca de un cultivo que ha cambiado la forma en la que vivimos en Argentina, se trata de la soja. Apreciada por veganos y vegetarianos, la soja soluciona gran parte de nuestras necesidades de suplantación de la carne por su versatilidad para cocinar y por sus proteínas. La soja más que ningún otro alimento ha destruido no sólo ecosistemas, cambiado el modelo agro exportador, la injerencia de las multinacionales, el empleo de mano de obra que siempre trabajó en el campo, sino que ha multiplicado el uso de agrotóxicos, la introducción de semillas transgénicas y la degradación de los suelos. ¿Lo ha hecho por causa de veganos demandantes de tofu? ¿la soja que se cultiva en Argentina la comemos acá nosotros, la escasa minoría consumidora de productos que la tienen como protagonista? Justamente no. La soja se exporta para alimentar ganado en China y para hacer biocombustibles, para seguir nutriendo una industria de explotación y maltrato animal.

El problema no está en la agricultura, está en el monocultivo, en la tecnificación del campo, en la entrada de multinacionales y en la pérdida de los sistemas productivos que este país tuvo desde siempre. Hoy en día las granjas industriales que producen pollos con patas cortas para que no se muevan y no quemen grasa, para que engorden en un mes lo que antes les llevaba 6 meses y para que coman básicamente antibióticos; los huevos producto de la explotación de gallinas que solo nacen para poner huevos en jaulas en las que una se para encima de otra y por estrés se matan, nada tiene que ver con un campo en donde los animales y humanos convivían con prácticas que yo desde el veganismo cuestiono pero que en nada se parecen a las que la industria ha introducido en una maquinaria de crueldad sin límites. Ahora bien, ¿la agricultura es la única culpable? Como expone Soledad Barruti en su libro “Malcomidos” gran parte de las vacas que la soja corrió de la región Pampeana ahora van a pastar a selvas como El Impenetrable en Chaco, en donde todo entra en un negocio de explotación, deforestación y criminalidad. Para hacer terrenos de pastoreo, se talan y queman árboles sin que haya control del Estado, matando además, a todas las formas de vida que allí habitaban.

“A diferencia de lo que ocurre con las variedades domésticas, las especies silvestres que se extinguen no tienen reposición”

Dice Claudio Bertonatti, quien piensa como muchos ambientalistas, en términos de economía cuando piensan en vida. Y si bien yo me reconozco como preocupada por los problemas del planeta, de su flora, de su fauna y de tratar de tomar decisiones que tengan los mínimos impactos ambientales, no estoy de acuerdo con esto. La visión de proteger para equilibrar y demás, que termina en cazas y otras formas de crueldad, no va conmigo. Tampoco lo va que se preocupen por los animales en términos de “recursos” como cuando Greenpeace pedía que se regule la pesca de la merluza porque se iba a acabar. A la mayoría de los ambientalistas nunca los he visto pensar en términos de dolor o crueldad, con tal de equilibrar un ecosistema y hacerlo productivo, hacen cualquier cosa.

Los veganos, dejando de comer carne, derivados y de consumir cualquier producto de origen animal o que para su realización implica la utilización de animales, tal vez no vayamos a evitar que se maten animales silvestres en la siembra de granos. Tampoco podemos dejar de comer. No somos los veganos quienes debemos velar para que los agricultores no eliminen a las especies silvestres. Es el Estado, quien debe regular que el sistema de monocultivo que no nos alimenta, no dañe los ecosistemas. Difamar a los veganos no hace más que demostrar que esta persona no sabe nada. Yo cuando como un plato de arroz no me siento responsable de ninguna muerte, pero si voy y le pago a un carnicero, indirectamente lo soy. Si no caemos en lo que decía Osho de que hasta los vegetarianos comen cadáveres porque las plantas se nutren de los cuerpos muertos para brotar y así terminamos comiendo aire (y ni siquiera porque está contaminado de gases provenientes de cuerpos fósiles de animales prehistóricos).

Por otro lado y quisiera pensar en algo que no figura en el texto de Bertonatti pero sí en su biografía, él fue director del zoológico porteño. Ahora entiendo el concepto de vegetariano recuperado (no los hay peor), si con ese artículo quiere defenderse por comer un asado que lo haga, si él está en paz con su conciencia, bien por él. No le respondo a él porque el hecho de haber dirigido una cárcel de animales en el medio de una urbe de cemento en donde, por ejemplo, el oso polar murió de calor y en donde se caza a las maras para que no sobrepueblen el zoológico, ya no hay mucho que argumentar, solo intento reflexionar un poco para que todos nos pongamos a pensar más allá de las declaraciones que pretenden ser polémicas solo para salir un rato en los medios.

Todas somos Laura Palmer

En 1990 David Lynch daba el puntapié inicial para que las series alcanzaran el grado de popularidad que tienen hoy. Lo hacía de la mano de una serie única, impactante y que poseía su sello distintivo, Twin Peaks. Al mejor estilo del director, las dos temporadas hablan sobre un pequeño pueblo que oculta terribles secretos y que salen a la luz a partir de un hecho dramático: el asesinato de Laura Palmer. En el primer capítulo vemos como esta hermosa joven de dieciocho años, reina del pueblo, popular y querida en la comunidad aparece asesinada y envuelta en plástico flotando en el río. Más allá de la serie, esta imagen de mujeres abusadas sexualmente, asesinadas y descartadas como basura se repite en la actualidad como una pesadilla propia del surrealismo. Ir a una entrevista laboral, entrar al edificio propio, salir a bailar, viajar, se pueden convertir hoy en día en una muerte segura.

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Twin Peaks muestra en parte lo que la sociedad piensa, Laura Palmer andaba en cosas raras, se drogaba, se acostaba con varios hombres y bebía. Eso le hacía pensar a Donna, su mejor amiga, que a Laura le iba a pasar algo: Laura se lo andaba buscando. La ficción no logra superar a la realidad. La última muerte abordada por los medios de comunicación, la de Daiana García volvió a poner el debate de nuevo en escena. Ante la búsqueda desesperada de la familia a través de las redes sociales, muchas personas no se privaron de decir que “se lo andaba buscando por usar shorts”.

Usar shorts, tener una vida sexual activa, salir a bailar, buscar trabajo no debería ser bajo ningún punto de vista motivos para ser abusadas y asesinadas. Deberíamos preguntarnos como sociedad qué es lo que está mal, a qué grado de la cultura hemos llegado en donde quienes opinan esto están tan seguros de tener razón que lo publican en internet.

La sociedad bambolea entre el consumo de cuerpos femeninos desnudos en televisión, revistas, afiches publicitarios, mientras condena el uso de poca ropa cuando hace 33 grados de temperatura y mientras muchos hombres caminan con el torso desnudo por la vía pública. Todavía en el año 2015 se mide con distinta vara, con una muy inequitativa y muy injusta en la que una mujer independiente (en cualquier aspecto de su vida) anda buscando deliberada o inconscientemente la violación y la muerte. Culturalmente se condena el uso de burka de los países islamitas mientras se dice que usar “una mini corta es andar buscando que le hagan algo” y si después la matan “es por buscona”.

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Por Alejandra Lunik

El machismo atraviesa la sociedad, hombres y mujeres lo justifican y se aferran, otras personas resisten. El machismo hace pensar a algunos hombres que tienen derecho sobre las mujeres, derecho de propiedad: esa mujer no tiene dueño, anda sola, se puso un short para provocarme, la voy a violar, ahorcar y una vez que satisfaga mis ansias de poseerla la voy a descartar como la basura que es, como el objeto usado que es.

En los casos más extremos la violencia de género llega al asesinato, en los casos más cotidianos las mujeres somos acosadas desde la  infancia en la calle, en la escuela, en la iglesia, en el transporte público, en el trabajo. A las mujeres nos  enseñan a cuidarnos de los hombres, a no quedarnos a solas con extraños, a no andar solas de noche, a no tomar los tragos que nos  invitan en un boliche, a no confiar. Vivir de esta manera, con esa paranoia puede ser insoportable. Las mujeres hemos ganado espacios que antes no teníamos, mientras hay mujeres que gobiernan países, dirigen grandes empresas, deciden sobre su maternidad, la sombra de la violencia de género se extiende como un miedo silencioso que nos paraliza. La última muerte, pero podría haber sido cualquier otra, nos dejó con una sensación extraña,  la de pensarnos posibles objetos de consumo y descarte. Con la sensación inescrutable de que las siguientes podemos ser nosotras ¿Cómo vamos a conquistar al mundo si el simple hecho de ir a una entrevista laboral puede implicar violación, asesinato y que nos tiren a la basura al costado de una ruta?

A veces la amenaza no es externa, en la mayoría de los casos a las mujeres las matan sus propias parejas o ex parejas, en otros casos, un familiar. Las amenazas no están afuera, muchas veces duermen al lado. A Laura Palmer la mató su padre luego de abusar sexualmente de ella. Otro caso en el que la ficción no se queda corta.

¿Aidan o Mr. Big?

Más de una hemos suspirado de amor por Mr. Big. Desde el primer capítulo de Sex and the City cuando Samantha intenta seducirlo y él la rechaza. Big nos encanta, pero ¿por qué? Estrictamente, es un tipo malo e histérico, no sabe lo que quiere, no da, no se compromete.

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Luego aparece Aidan, más joven, más lindo (digamos la verdad), romántico, con ganas de comprometerse y muchas cosas atractivas: tiene un perro, es diseñador de muebles, tiene una casita en el campo. Pero eso no basta.

Supongo que para las mujeres, nuestras decisiones amorosas bambolean siempre entre un Mr. Big y un Aidan. Me pongo a repasar y es así, no escapé de la dicotomía en la que lxs guionistas de Sex and the City nos colocaron.

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Pienso en Carrie, en la búsqueda desesperada para que Big la valore. Pienso en ese capítulo en el que a él lo habían operado del corazón y le confiesa su amor, se arrepiente de todo lo que le hizo, pero a la mañana ya es un tipo duro de nuevo.

Pienso en ese capítulo en el que aparece Natasha y vemos como a Carrie se le rompe el corazón, mientras Miranda le sostiene el pelo para que vomite. Una conclusión sobre la amistad, perfecta.

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¿Todas seremos Carrie? La de los cabellos enrulados que se da cuenta que necesita a un hombre que corra en libertad con ella y no a alguien que quiera domarla. ¿Todas somos esa que arruina una relación perfecta con Aidan por ir a revocarnos con Big en un hotel que huele a comida china? Yo creo que no. Pienso que Carrie no me representa, que su autoestima es muchas veces nulo y que a pesar de ese hermoso reencuentro en París con el que la serie finaliza (y con el que lloré mares), tenemos una película entera para ver como Big la planta una vez más, y esta vez, segundos antes de casarse. Yo no te la perdono, querido John Preston.

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¿Será Carrie una perversa seductora? ¿es la que busca el amor en cosas difíciles? ¿en desafíos prohibidos? ¿por qué reinicide con Big? ¿por qué engaña a Aidan con él? ¿por qué engaña a Big con Aidan en Abu Dabi? ¿Carrie es todas las mujeres? ¿Carrie es una inconformista? La verdad es que siempre pienso en esto y no sé si tengo una respuesta ¿ustedes qué opinan?

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Elevézine, una revista de tendencias y sueños

Hoy cierro el ciclo de entrevistas del 2013. En 2014 la retomaré con nuevas y nuevos bloggers, emprendedores, revistas, gente que autogestiona sus proyectos y demás sorpresas.

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Elevézine es una revista digital creada por Andrea Rossel Valdes (también conocida como Cassandra). Ella es chilena pero vive hace muchos años en Mendoza, tiene 26 años y es licenciada en Diseño Multimedial, Diseñadora Gráfica, Fotográfa y estudiante de Periodismo. Con tantas inquietudes vinculadas a la comunicación, no es extraño que haya trabajado tanto para crear su propio medio de comunicación.

Esta revista digital es joven, fresca y con mucha actitud. Sus secciones van desde moda, hasta cobertura de recitales, pasando por entrevistas, eventos, entretenimiento, arte y fotografía, belleza, salud y además cuenta con sus propios blogs y columnistas. Cassandra trabajó mucho para ponerla online y se rodeó de un equipo de profesionales de Argentina, Chile y Colombia, entre los que se cuentan bloggers, fotográfos, corresponsales, especialistas en social media, entre otros.

Si bien Cassandra se considera una emprendedora, admite que es difícil sustentar una revista online ya que es complicado para “colocarlas en un mercado económico, deben tener mucho ruido y me refiero a repercusión, tienen que estar en todos lados para que las marcas se fijen en el trabajo que estás haciendo”, afirma. Pero también alienta a otros emprendedores “ahora con la evolución de los medios de comunicación todos podemos tener un sitio web, lo difícil es diferenciarlo de todos los demás y que el tuyo llegue más alto”.

Respecto al rol que cumplen las redes sociales en su trabajo, Cassandra dice que si bien hace mucho tiempo que trabaja con redes sociales, ahora aprendió que son imprescindibles para los medios digitales y por eso está incursionando en el social media. “Las redes son un recurso imprescindible para los medios de comunicación online, es una herramienta prácticamente gratuita de difusión masiva” y también sostiene que “las redes sociales me han proporcionado la entrada a mercados que nunca me hubiera imaginado, como España, México, Colombia y muchos países latinoamericanos. Para mi es una de las mejores herramientas de este periodo y seguirán siendo las mejores durante mucho tiempo”.

Cassandra, esta joven comunicadora social admite que “no es para nada fácil ser emprendedor, la mayoría de las personas prefieren la comodidad y un trabajo en donde a final de mes sabes cuánto vas a recibir, cuando sos emprendedor eso depende de vos”. Pero aún así, vemos que con trabajo duro, buenos colegas y notas de calidad se puede lograr el objetivo buscado: concretar materialmente un proyecto que una chica con ganas de hacer su camino, logró.

“Buenos Aires ofrece condiciones naturales inmejorables para circular en bicicleta”

Por: Lorena Santa Cruz

 

Andrés Kilstein es Sociólogo, periodista y notero de CQC, pero también es un ciudadano consciente y preocupado por el medio ambiente y un mejor estilo de vida en la ciudad. Hablamos con él sobre el uso de las bicicletas en Buenos Aires.

 

¿Por qué elegís la bicicleta como medio de transporte en la ciudad?

Andrés Kilstein: Elijo la bicicleta en combinación con otros medios de transporte públicos. Creo, sin embargo que la bicicleta es el número uno (debo hacer el 75% de mis viajes personales con ella). La bicicleta es un medio para contribuir a una mejor calidad de vida en la ciudad, es el medio auto-propulsado, sustentable, no violento, que, de ser usado masivamente, reduciría hasta el mínimo imaginable los accidentes de tránsito. Y sobre todo que iguala a los integrantes de la comunidad en movimiento, no existiendo entre los ciclistas jerarquías ni estamentos. Lo que nos enseña la bici es que los problemas que genera el avance tecnológico, en este caso la congestión vehicular y la violencia que introducen los autos en la ciudad, no se enfrentan con más tecnología sino volviendo a soluciones simples. Además obviamente existe un placer personal en el pedalear, que te extrae de la monotonía de la rutina, que te activa el cuerpo y el cerebro, que recomiendo a todas las personas que se trasladan en la ciudad.

 

 

¿Creés que Buenos Aires es una ciudad preparada para que sus ciudadanxs puedan elegir la bicicleta?

AK: Un buen punto de partida es que Buenos Aires ofrece condiciones naturales inmejorables para circular en bicicleta: un territorio llano (sin la interrupción de montes o subidas y bajadas abruptas) y un clima templado (imagínense la difícil experiencia de pedalear con nieve o con temperaturas caribeñas). Ha habido un primer paso para instalar el tema y para fomentar el uso de la bici que es la construcción de las bicisendas y la instalación del sistema de alquiler de bicis, punto del que no se debe retroceder. Pero aún resta mucho por hacer. Un ciclista danés, antropólogo e interesado en el tema del urbanismo, de visita en Buenos Aires, no dudó en rotular a las bicisendas locales como inadecuadas e inseguras. La doble mano las vuelve inseguras porque ni peatones ni automovilistas están esperando una bici circulando en contra del sentido de los autos. Por otra parte, la red de ciclovías debe crecer y permitir realmente la conexión de la ciudad. Es común encontrarse con bicisendas que terminan abruptamente, o no conducen a nada. Pero principalmente, falta educación a los automovilistas para que aprendan a convivir con los ciclistas y que entiendan cuáles son las maniobras que ellos hacen con el auto y que nos ponen en riesgo. En general, para que el ciclismo urbano funcione bien se necesita más respeto por las leyes de tránsito y por la señalización del que existe actualmente.

 

¿Qué opinás acerca de la noticia de que las bicicletas gratuitas que ofrece el Gobierno de la Ciudad pasarían a manos privadas y se debería pagar por ellas?

AK: Que no va en la dirección de fomentar el uso de la bicicleta. La política integral de transporte tiene que apuntar a que la gente se baje del auto y se suba al transporte público y a la bici. Los aumentos de tarifa no van en esa dirección.

 

Vos participás de Masa Crítica, contanos un poco de qué se trata.

AK: Es una celebración del ciclismo. Un evento sin líderes ni organizadores que apunta a la espontaneidad del acontecimiento y a aglutinar multitudes sin jerarquías ni verticalismos. Se trata de juntarse para salir a pedalear por las calles de la ciudad, en masa, ocupando las calles de tal manera que, quizá por única vez, sean los automovilistas quienes deban adaptarse y subordinarse al tránsito de bicis. Al revés de lo ocurre siempre.

 

Antes te preguntamos si la ciudad estaba preparada y respondiste acerca de sus limitaciones viales y la falta de educación de los automovilistas. Respecto a otras necesidades, como las bicicleterías por ejemplo ¿podemos salir tranquilos de que si pinchamos, podremos volver en bici a casa?

AK: Es lo de menos. Hay bastantes bicicleterías y de última podés tener tu propio kit para emparchar en caso de pinchazo.

 

¿En qué consiste?

AK: Se compra en bicicleterías. Parches, pegamento, una palanquita para sacar la cámara de la llanta, un balde de agua para encontrar el agujerito.

 

¿Cómo nos preparamos para salir a trabajar en bici? Además de nuestro kit para los pinchazos, ¿qué otra cosa deberíamos llevar o tener en cuenta?

AK: Siempre usar casco, los de skaters son muy buenos y estéticos. Luces traseras y delanteras (no sólo para que te vean desde los autos sino también desde otras bicis), y siempre es bueno usar la bicisenda, no sólo por la seguridad, sino para ocuparlas y reivindicarlas. Siempre es bueno lo que suma a la presencia y visibilidad de los ciclistas urbanos.

 

Para iniciarse en la costumbre de la bicicleta, compartimos algunos links de interés:

 

Masa Crítica Buenos Aires: https://www.facebook.com/masacriticabsas?fref=ts

 

Manual del ciclista urbano: http://www.sma.df.gob.mx/sma/links/download/biblioteca/manualciclistaurbano/manual_ciclista_urbano.pdf

 

Bicivilizados: http://www.bicivilizados.org/

 

Bicicam: http://bicicam.blogspot.com.ar/

 

La vida en bici-Buenos Aires: http://lavidaenbici.com/buenosaires/

 

Mejor en bici: http://mejorenbici.buenosaires.gob.ar/

Vivisección: el sufrimiento animal innecesario

El testeo de sustancias y productos con animales genera controversia a nivel mundial. Organizaciones de defensa animal y antiviviseccionistas argumentan que además de ser una práctica antiética es riesgosa para los seres humanos.

Por: Lorena Santa Cruz

El término “vivisección” según la Real Academia Española, significa diseccionar animales vivos con el fin de hacer estudios fisiológicos o investigaciones patológicas. La creencia común es que solo se llevan a cabo estas prácticas para investigación médica,  pero en la realidad, las pruebas van desde la efectividad de armas químicas y biológicas, hasta cosméticos y productos de limpieza. Los animales más utilizados son ratas, ratones, cobayos, gatos, perros, caballos y primates.

Debido a su naturaleza biológica diferente a la humana, los hechos han demostrado que muchos productos que sirven para animales pueden provocar la muerte o graves enfermedades a las personas. A pesar de esto y de la gran cantidad de alternativas existentes, se siguen utilizando animales para probar productos para humanos.

La Declaración Universal de los Derechos del Animal, aprobada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), en su artículo 8 establece que “la experimentación animal que implique sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal” y agrega que “las técnicas alternativas deben ser utilizadas y desarrolladas.”

El imperativo ético para muchas organizaciones que luchan por los derechos animales, es fundamental y piden el fin de estas prácticas. Es el caso de Personas por el Trato Ético a los Animales (PETA) que a través de Amanda Schincke, Campaing Assitant y Media Manager, afirma que la organización se opone al uso de animales en experimentos porque ellos “poseen características biológicas y cognitivas que hacen que su práctica sea igual de repugnante que la experimentación en seres humanos que no han dado su consentimiento para hacerlo.”

La postura de las organizaciones como PETA se sustenta en la afirmación de que los animales también sienten dolor al igual que los humanos y así lo confirma el Médico Veterinario Lucas Jeanneret quien afirma que además de sentir stress “todos los vertebrados sufren dolor debido a que cuentan con sistema nervioso.”

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) indicó, a través de su servicio ANMAT Responde que en la normativa Argentina y del MERCOSUR “no se menciona nada sobre el uso  o prohibición de animales en los ensayos de testeo”. Es decir, que los laboratorios y empresas no están obligados a practicar la vivisección. Sin embargo el ANMAT agrega que en sus laboratorios del Instituto Nacional de Medicamentos (INAME), se hacen “análisis de irritación primaria  dérmica y ocular”. El Bioquímico Mariano Rizo trabaja en el INAME en la parte de Farmacovigilancia y señala que las pruebas se realizan cuando reciben denuncias de los consumidores y se llevan a cabo en cobayos y ratas que luego de ser utilizadas se sacrifican. Rizo informó que en la parte de Cosmética del laboratorio se prueba también con conejos y se utilizan seis por denuncia. El ANMAT confirma esta aseveración y agrega que “estos análisis son según Draize.”

El test de Draize es un ensayo para evaluar la capacidad potencial de las sustancias para producir irritación dérmica u ocular y la mayoría de las veces se practican en conejos porque sus grandes ojos  no secretan lágrimas.

El Protocolo para el Cuidado y Uso de Animales de los Estados Unidos de 1996 (NRC/USA/1996) plantea como tópicos a ser considerados alternativas a la vivisección, el uso de órganos aislados, el cultivo de células o tejidos y simulación por computadora. Este documento se encuentra citado en la página web del Hospital Posadas en la sección de ética animal.

Amanda Schincke afirma que las campañas más visibles de PETA están concentradas en detener el uso de animales en los laboratorios y que la organización ha invertido valiosos recursos para contribuir al desarrollo de “métodos modernos de investigación tales como técnicas innovadoras fundamentales en células humanas, simuladores por computador y el uso de sofisticados maniquíes para reemplazar a pacientes humanos.”

En la carrera de Veterinaria de la Universidad de Buenos Aires (UBA) se eliminó la práctica de la vivisección como instrumento en la enseñanza de la cirugía “por razones humanitarias” como afirman en su página web. Sin embargo, la misma Facultad creó en el 2000 la carrera de Técnico para Bioterios, es decir profesionales aptos para la cría, manipulación y experimentación de animales en laboratorios.

El famoso filósofo Peter Singer en su libro “Liberación Animal” en el capítulo 2 documentó una importante cantidad de datos sobre la vivisección, desde las pruebas que realiza el Departamento de Defensa de los Estados Unidos hasta los experimentos psicológicos con primates que solo demuestran compartimientos predecibles. El autor argumenta que estas pruebas no solo causan gran dolor a los animales si no que no ofrecen grandes beneficios al conocimiento y que por su diferencia anatómica algunos productos que para los animales son beneficiosos o no les producen ninguna reacción en los humanos pueden resultar mortales o producir graves problemas. Entre las drogas más famosas por el daño que causaron luego de salir a la venta después del testeo en animales, se encuentra la talidomida, afirma Singer. Este medicamento para náuseas en el embarazo causó cientos de miles de bebés con malformaciones congénitas.

Comúnmente las empresas salen inmunes de los juicios argumentando que sus productos habían sido probados en animales, como fue el caso de Chemie Grünenthal, el laboratorio fabricante de la droga. He ahí el motivo por el cual la práctica de la vivisección sigue ocurriendo en la actualidad.